Cuando llega el tiempo de vacaciones, el tiempo donde ya no ocultamos esos michelines que en invierno se disimulan con la ropa de abrigo, o cuando llega la época donde hemos de mostrar nuestra figura bajo ese minúsculo bikini o bañador, nos entran las prisas para imponernos esas dietas que obrarán ese pequeño milagro.

Igual que peces en el río, hay infinidad de dietas por doquier, nos las presentan de maneras diversas y atractivas, dietas fáciles, dietas rápidas, dietas sin esfuerzo, pero todo es un mito, si queremos conseguir algo debe ser con esfuerzo y sacrificio, pues los kilos se ganan rápido pero no se pierden tan fácilmente.

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Existen dietas que permiten comer hidratos de carbono y otras dietas que tienen sus propios alimentos milagrosos con los que además de alimentarte, bajas de peso.

Otras son las que con enrevesados horarios o jornadas de ayuno, las compensan de alguna manera con auténticos banquetes de comer y te prometen bajadas de peso brutales. Pero hay una que a mí me ha llamado la atención de manera particular, es la dieta del metabolismo rápido que ha sido elaborada por la nutricionista Haylie Pomroy.

Me ha llamado la atención porque esta dieta lo que propone es comer y comer para adelgazar, increíble pero cierto. La base fundamental de esta dieta es que muchas personas que hacen dietas tienen un metabolismo lento y es ese metabolismo el que hay que reactivar y ponerlo en funcionamiento de nuevo.

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Según Haylie, la clave es concentrar determinados alimentos en días concretos y eliminar otros.

Los alimentos de la lista negra serían el trigo, el maíz, todos los lácteos sin excepción, la cafeína, el alcohol, la soja, el azúcar refinado, los edulcorantes artificiales y las comidas dietéticas que dicen que no tienen grasa. Y viendo esto sé con certeza que yo no seguiría jamás este tipo de dieta pues soy un adicto al queso y al café, y precisamente son dos de los productos que me prohibirían.

Así que amigos y amigas, seguiré con mi alimentación sana y mi deporte, y si en verano cogemos algunos kilitos con las tapitas del mediodía y las cervecitas, pues nada, en lugar de correr seis kilómetros, corres un poquito más y no te prives de algo que te gusta porque una nutricionista te lo dice. Mi consejo es que os encontréis bien con vosotros mismos y tomad lo que os pida el cuerpo. #Obesidad