Hoy está muy de moda hacerse los pechos. Toda mujer quiere lucir sus pechos bonitos, más en el verano o en alguna ocasión de evento poniéndose un vestido con escote profundo para que resalten.

Una de cada diez mujeres se hacen un aumento de pechos, pero claro, hay veces que detrás de una intervención quirúrgica existe un factor de riesgo.

Cuenta Mimi que su hija de 19 años quería tener una 95 porque no se sentía bien con un 85 que tenía de pechos. Esto llevó a tener un trauma enorme porque sus amigas o compañeras de universidad lo tenían más voluminoso que ella.

Aceptando la petición de su hija, buscan un médico de estética para llevar a cabo el aumento de pechos.

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Con sacrificio, Mimi y su esposo le pagan la operación de estética para que la niña este contenta.

Antes de operarla el médico le explica cómo será la intervención en detalle para que ella no tenga miedo garantizándole que tendrá unos pechos bonitos.

El día de la operación estuvo los padres de la joven junto a ella. Todo había sido un éxito la operación de pechos según el médico. Solo quedaba volver en un par de días para la revisación que comúnmente se hace después de la intervención.

Pasado unos días la joven y su madre van a la visita y revisión y en apariencia estaba todo bien.

Al mes, su hija se encontró que dándose una ducha, uno de sus pechos se había movido de su lugar, comenzó a llorar de desesperación y acompañaron a la joven hasta urgencias. Allí le hicieron una serie de exámenes que para sorpresa de todos, no solo se había movido de lugar el implante mamario, sino que el líquido que contiene la silicona estaba pinchada y el líquido se le estaba escurriendo por el cuerpo.

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De inmediato la tuvieron que intervenir, sacándose el implante mamario, debieron limpiar todo para que no corra el riesgo de una infección en su cuerpo o podría haber muerto.

Había quedado con solo un implante mamario el del lado izquierdo, en el derecho debía esperar a que estuviera esa zona como corresponde para volverle hacer un implante en unos cuantos meses a un año.

La hija de Mimi después de su gran sufrimiento, volvió a colocarse otro implante del lado derecho con la precaución que la silicona que le pusieran no estuviera pinchada y no se moviera del lugar. Obviamente hubo demandas que aunque la ganaron, Mimi sigue con miedo por haber pagado unos implantes mamarios para que su hija este contenta y satisfecha y luzca unos bonitos pechos.