¿Quién no ha tenido miedo alguna vez antes de ir a una entrevista de #Trabajo? A muchos nos habrá pasado, y la verdad es que es lo más normal del mundo porque, a pesar de que intentemos prepararnos ensayando delante del espejo, nadie está preparado para ello. Sólo tenemos ganas de que salga bien y eso lo que nos vuelve aún más nerviosos provocando una inseguridad natural, algo que al fin y al cabo no podemos controlar.

Queremos causar una gran impresión y recibir al fin esa llamada que tanto estábamos esperando para saber que hemos conseguido trabajo. Si de verdad eso es lo que queremos, tenemos que tener cuidado con nuestra actitud frente a nuestro entrevistador, porque a veces corremos el riesgo de pecar por ambos extremos: hablar demasiado (o aún peor decir cosas poco convenientes) o estar demasiado callados (y no decir cosas que nos puedan beneficiar). Vamos a ver unos cuantos consejos sobre cuándo debemos mantener la boca cerrada en una entrevista y cuándo no, ya que este es uno de los aspectos más difíciles de controlar.

1. Información de la empresa

No podemos llegar a la entrevista sin tener información alguna sobre la empresa. Podemos buscarla en Google y tampoco hace falta aprender todo acerca de ella, pero sí algunas cosas como qué hace la empresa, sus objetivos, cuánto tiempo llevan en el sector etc...

2. Vacaciones, hora de almuerzo o cualquier aspecto de este tipo

El error más grande. Preguntar la primera vez que estamos cara a cara con nuestro entrevistador cuántos días nos darán de vacaciones, en qué época del año, o si almorzaremos todos los días al mediodía. Sí, es verdad, esta información es importante saberla pero no es relevante en la primera entrevista ya que aún no sabemos si vamos a tener el puesto o no. ¿Es un poco descarado no? Tenemos que evitar este tipo de preguntas al principio y centrarnos en averiguar más sobre cuáles serán nuestras funciones en el puesto de trabajo. Lo que tenemos que transmitir es que nos interesa de verdad el puesto, nuestra profesionalidad, que estamos implicados. Nuestro interlocutor verá en nosotros las ganas de conseguirlo y eso hará que nuestra probabilidad de éxito aumente.

3. Salario y beneficios económicos

Tenemos derecho a saber sobre cuánto nos pagarán por el puesto y es una información que influye en nuestra motivación, pero no es bueno preguntar acerca de ello en la primera entrevista. Lo que podemos hacer es averiguar más o menos cuánto es el salario para alguien que tiene el mismo puesto o uno parecido, así cuando nos hagan la propuesta económica, en caso de que nos seleccionen para el trabajo, sabremos si nos están pagando bien o  bien podemos conseguir algo mejor.

Por último, y lo más importante, tenemos que ser nosotros mismos. No tenemos que mostrar nuestras debilidades sino nuestras habilidades y nuestros puntos fuertes, mantener una postura correcta con la cabeza en alto, intentar controlar los nervios y demostrar nuestra preparación tanto con el lenguaje como con el corporal. Tal vez, un poco de humor no quede mal. Eso sí... la suerte siempre juega su papel, ¡pero el resto depende de ti!