El problema de la obesidad afecta a nuestros hijos. Si antes el problema de las consultas con respecto a la alimentación era "mi niño no me come" ahora la pregunta y duda, es descubrir si tu hijo es obeso.

Hace 25 años que un grupo de profesionales acompañados por la SEMFyC pusieron en marcha el Programa de Actividades Preventivas y de Promoción de la Salud (PAPPS) para proveer al resto del colectivo de actuaciones que de forma sistematizada y basadas en la evidencia pudieran desarrollarse a través de los centros de atención primaria. Diez años más tarde (en 1990) un grupo de pediatras completó el abanico de actividades en los primeros años de vida, constituyendo el Grupo Infancia y Adolescencia del PAPPS.

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Ahora estos grupos de han actualizado sus propias propuestas recogidas en un suplemento publicado en la revista Atención Primaria. Recomiedo que leáis el suplemento. De todas formas, me centro en el planteamiento y recomendaciones para poder hacer el cribado de obesidad infantil y los consejos para la prevención de la obesidad.

1. Según los expertos se puede hacer el cribado de obesidad infantil mediante la comparación y / o situación del índice de masa corporal (IMC) en una curva. También hay diferencias entre ambos sexos. En general, si el niño que estamos estudiando tiene más de 2 años y se encuentra en una posición 85 lo consideraríamos como niño con sobrepeso y si estuviera con el número 95 o más sería un niño obeso. Y según cada caso debería actuar de una manera específica.

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2. Existen algunas actuaciones que podemos hacer en caso que nuestro hijo pertenezca a estos grupos de sobrepeso y obesidad. Como podemos ver en '#Niños en movimiento, MOVI, entre otros que intentan con metodología y algunos resultados incidir en este tema. Aun así, no es un camino fácil así que lo mejor es intentar prevenir estas situaciones y no tener que llegar a este punto.

3. Según podemos ver, los hijos de padres que sufren peso elevado son más propensos a padecer el mismo problema. También aquellos con una vida sedentaria o los que siguen una dieta que no esté equilibrada. Hay que prestar mucha atención, sobre todo si nuestro hijo aún no tiene 5 años y tiene efecto rebote adiposo o un aumento de más de dos unidades en su IMC.

El PAPPS nos ofrece algunos consejos que podemos realizar como medidas de prevención primaria:

Si el niño aún no ha nacido hay que prestar atención en el peso de la madre porque también influye en el peso del niño al nacer. Hay que controlar los casos en la madre sufre diabetes o tiene una ganancia de peso más alta de lo habitual.

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Una vez nace el bebé es recomendable promover la lactancia de la madre y seguir la dieta correcta que nos marque la pediatra.

También es importante no forzar al niño a que coma y limitar el consumo de alimentos excesivamente energéticos (barritas, refrigerios, algunos lácteos, refrescos azucarados...). Es mejor escoger alimentos con poco azúcar, y aún mejor si no tienen nada de azúcar.

Imprescindible tratar de darle una dieta equilibrada. Es decir, un consumo adecuado y equilibrado de grasas, frutas y verduras. Elegir opciones con poca o sin grasa e intentar darle las 5 raciones diarias de comida. No se trata de hacer cinco grandes comilonas sino un poco de fruta y verdura por día.

Pero no se trata solo de incidir en la alimentación sino que debemos incentivar la práctica de actividad física. Mejor si tomamos todos parte activa en ello. Entre 30 y 60 minutos cada día adaptándose a la edad.

Limita a un máximo de dos horas las actividades sedentarias (TV, ordenador, videojuegos, ...)