Si tu día a día es estresante y no llegas a todas las tareas que tienes por culpa de comprometerte a demasiadas cosas aprende a escoger las que te interesan y decir no a lo que te absorbe la energía.

Esta es una tarea que debes hacer tú mismo porque nadie puede saber hasta dónde eres capaz de llegar y lo que puedes hacer en un día. Así que cuando te sientas sobrecargado es cuando debes empezar a plantearte los compromisos que estás asumiendo y a discernir de aquellos que no sean necesarios.

No dejes de decir que no porque no sabes hacerlo o porque pienses que una negativa es algo malo.

Cuando decides negarte a un compromiso no estás siendo egoísta, sólo estás poniendo en orden tus obligaciones y calculando el tiempo que tienes para poder llegar a ellas de manera eficaz.

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No tienes que hacer algo porque siempre te haya tocado hacerlo a ti y tú siempre te hayas ocupado de ello. No siempre tienes el mismo tiempo, ni las mismas ganas, ni las mismas fuerzas, ni las mismas obligaciones. Aunque siempre hayas hecho algo y esta vez vuelvan a necesitarte no tienes que decir que sí si no puedes hacerlo.

Si siempre dices que sí a todo es muy probable que acabes saturado y no cumplas con lo que has dicho y encima tu salud empeore a causa del estrés.

La dificultad de saber cuándo debes decir que no y cuando que sí. Para escoger bien tienes que tener muy claras tus obligaciones, tus prioridades y aquello que te importe. Cuando te llegue un nuevo compromiso evalúa si este compromiso es importante para ti. Si no es importante, no lo hagas, no tienes porqué hacerlo.

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Otra cosa que debes tener claro es el tiempo que te llevaría hacer el nuevo compromiso. Y no menos importante, si es una tarea que te estresaría o no. Elige lo que menos estrés te comporte.

Lo que nunca debes hacer es comprometerte con algo para no sentirte culpable con algo o con alguien.

Y sobretodo, no respondas en el momento de la propuesta. Espera unos días, como mínimo un día, piensa, evalúa todo lo que hemos comentado y entonces toma la decisión.

Decir que no no cuesta tanto. Sólo debes usar esta palabra, dos letras, NO. Si te lías a decir frases ambiguas como que no sabes, o que no crees será interpretado como un sí y es muy probable que acaben convenciéndote de que sí lo hagas. Tienes que mostrarte seguro ante tu decisión.

Igual de importante es no dar explicaciones largas. La brevedad y la seguridad es esencial para que no insistan y acabes diciendo que sí. Eso sí, es muy probable que tengas que negarlo varias veces pero debes mantenerte firme ante tu decisión. Es una decisión que has tomado tras haberlo meditado así que es la mejor opción, no cambies de idea porque ellos insistan.