La dieta mediterránea es una de las dietas más valoradas por sus múltiples beneficios sobre la salud y por sus efectos en nuestra piel. Debido a su acción antioxidante protege contra el envejecimiento, mientras que el bajo índice glucémico que la caracteriza caracteriza nos protege de enfermedades como el acné entre otras dolencias. Es por eso que una dieta mediterránea se considera una aliada de nuestra piel.


En la adolescencia surgen problemas de acné y espinillas, después con los años, aparecen las arrugas y las manchas antiestéticas por efecto del sol que además tienen memoria y se acuerda de todos los rayos que ha ido captando con los años. La piel puede ser una fuente de preocupación para todos rangos de edades. Por otro lado, al igual que el resto del cuerpo, la piel también tiene un arma tan simple como fundamental para defender su salud: la nutrición. Pero ¿cuál es el estilo de la comida más adecuada para nutrir la piel?


Uno de los beneficios más conocidos de la dieta mediterránea sobre nuestro organismo es su efecto protector sobre nuestro sistema circulatorio. Es saludable para prevenir problemas cardiovasculares pero no sólo eso. sino que también es buena para nuestra piel. Una de las últimas investigaciones realizadas sobre la dieta mediterránea, llevada a cabo por la Universidad La Sapienza de Roma, ha encontrado que este tipo de dieta puede ayudar a contrarrestar el exceso de sebo que contribuye a la aparición del acné. Pero aún hay más.


Así como el exceso de sebo no es el único enemigo de la piel, de la misma manera que el índice glucémico bajo no es la única característica de la dieta mediterránea que le hace tan valiosa esta dieta actúa sobre el estrés oxidativo de nuestras células. ¿Qué significa eso? Que previene la aparición de arrugas, los cambios en la pigmentación de la piel y, al menos en parte, la aparición de tumores. Esto se debe a que la dieta mediterránea es una gran fuente de antioxidantes que ayudan a proteger la piel del daño asociado con el estrés oxidativo y la reparación de los mismos.

Desde este punto de vista, la dieta mediterránea es una buena opción. Por contra, es recomendable evitar la carne roja y los alimentos procesados ​​(como dulces o refrescos azucarados industriales).

Además, el aceite de oliva, frutos secos, legumbres y el pescado que están presentes en una dieta mediterránea son ricos en ácidos grasos. Entre éstos, los omega 3, que son ricos importantes para contrarrestar la apariencia de la piel seca. El aceite de oliva además es rico en vitamina E, una molécula muy antioxidante.

En la dieta mediterránea también se incluye mucha verdura y fruta con lo cual se captan muchos antioxidantes, antocianinas, catequinas, quercetina, vitamina C y ácido elágico. Todas estas sustancias actúan en la lucha contra el daño asociado con el estrés oxidativo.


No hay que olvidar, por último, otro elemento que forma parte de la dieta mediterránea. Aunque este debe tomarse en cantidades moderadas. Nos referimos al vino tinto, el cual tiene un alto contenido en resveratrol, conocido por sus propiedades antioxidantes. Los antioxidantes son uno de los mejores métodos para proteger la salud de la piel.