Todos tenemos una nevera en casa pero, ¿cuántos de nosotros sabemos utilizarla correctamente?

Hoy os ayudaré a entender las reglas básicas para hacer un uso correcto de este aparato e intentaré disipar vuestras dudas.

Lo primero que hay que hacer es comprobar la temperatura del interior de la nevera, la cual debe estar entre 4 o 5 °C. Para medir la temperatura puedes utilizar una pantalla integrada o bien poner un termómetro en el estante del medio de la nevera. Debes situar el aparato lejos de fuentes de calor y para mantener la temperatura abriéndola y cerrándola lo mínimo posible.

Otra cosa que es bueno saber es que cada área de la nevera mantiene diferentes temperaturas. Cuanto más fría es la plataforma más abajo está situada justo por encima del cajón para verduras (aproximadamente + 2 °C). Mientras que en la puerta la temperatura es menos fría.

No guardes alimentos que pasen de la fecha de caducidad. Es la fecha en la que el fabricante garantiza que el alimento mantiene todas sus propiedades organolépticas, y partir de esa fecha puede perderlas.

Cada alimento tiene su propia "temperatura de almacenamiento." La carne y el pescado se almacenará en la parte más fría. Eso sí, debes recordar que a los pescados hay que sacarles las vísceras y lavarlos antes de almacenarlos y que se debe consumir antes de 24 horas si lo dejas en la nevera. La carne, si es pollo o pavo puedes consumirla hasta después de 72 horas si es fresca, 48 horas si se trata de carne de pollo o pavo y 24 horas si es carne molida.

Los huevos, productos lácteos, postres hechos con crema y nata y alimentos para mantener en la nevera tienen que almacenarse a 4-5 ºC una vez los hayas abierto, deben estar en la parte central de la nevera.

Las frutas y verduras se guardan en el interior del cajón que hay en la nevera y que normalmente está a más temperatura.

La puerta, que es el punto menos frío la puedes reservar para las bebidas sin alcohol, la mantequilla y otros productos que requieran menos frío.

No debes ponerlo todo en la nevera. Algunos alimentos como frutas exóticas, cítricos, tomates, judías verdes, pepinos, calabacín, pan y fruta y verdura que aún tienen que madurar incluso se pueden estropear por el frío.

Nunca guardes alimentos calientes en el refrigerador. De esta forma evitarás la formación de condensado y los aumentos repentinos en la temperatura de la estantería en la que se almacenan.

Separa los alimentos crudos y los platos que están listos para comer.

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Utiliza recipientes limpios y sellados. El embalaje original es el más adecuado porque en él hay la fecha de caducidad y la forma cómo debe almacenarse el producto.

Limpia el interior del refrigerador con regularidad. Utiliza agua y bicarbonato de sodio o vinagre. La prevención de la formación de escarcha y hielo garantizará el buen funcionamiento del aparato.

No sobrecargues la nevera. Una sobrecarga hará que no funcione correctamente. El aire debe distribuirse libremente por todo el refrigerador para su óptimo funcionamiento.