En estos tiempos que vivimos de libertades y democracia llama la atención que en algunos países, todo ello se vea recortado y limitado bien sea por creencias religiosas o fanatismo. Se han de respetar en mi humilde opinión todas las religiones y creencias, también han de respetarse las libertades de expresión y de actuación. Es por ello que en muchos países musulmanes, la mujer ha levantado la voz y ha dicho basta, cansadas de que a ellas se les limite muchas de las cosas que al hombre les está permitido. En el caso que nos ocupa nos situamos en Arabia Saudí, una joven de 23 años llamada Salma. La empresa donde trabaja, una tienda de productos femeninos de lencería y cosméticos le comunica que lleve puesto el "niqab" (prenda que tapa toda la cara, menos los ojos).

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Ella había firmado un contrato laboral donde solamente especificaba que debía llevar velo islámico y ropa recatada, ya que en 2011, el Gobierno de Arabia Saudí permitía contratar mujeres en este tipo de establecimientos para atender al género femenino con la única condición de llevar ropa recatada y no se mezclasen con los hombres. A pesar de todo, el Gobierno mantuvo un enfrentamiento con las autoridades religiosas que con más rigor (yo lo llamaría fanatismo), se oponían a que las mujeres pudiesen desempeñar estos trabajos. Las declaraciones de Salma, aluden a que todo esto es debido a la presión y fuerza que está aplicando la Comisión para la Promoción de la Virtud y la Prevención del Vicio (como la censura en nuestro país en época de la Dictadura). En este país hay una llamada "policía de la moral" que tiene competencia para detener a cualquiera que infrinja las restricciones de la sharía (ley islámica).

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Salma denunció que los policías le llamaban la atención cada vez que la veían sin el niqab. Además se dio el caso de otra joven, Lamia, que denunció que la policía moral vigilaba la entrada del local de lencería donde trabajaba para increpar a los hombres que se disponían a entrar sin sus mujeres. En Arabia Saudí existe una extrema interpretación de la "sharía" que impone la separación de sexos en espacios públicos, grandes y fuertes restricciones a las mujeres impidiéndoles conducir y viajar fuera del país sin alguien de su familia del sexo masculino. Todas estas restricciones en las que se prohíbe incluso a las empleadas entrar en los almacenes en los que haya hombres, produce según Lamia graves consecuencias, pues como bien dice ella es muy difícil que no hable con sus compañeros de trabajo por necesidades del mismo. Todo esto nos lleva a reflexionar sobre la desigualdad existente entre hombres y mujeres en algunos países en los que evidentemente hay fuertes restricciones hacia el sexo femenino pero donde distinguimos que algo está cambiando y la mujer que antes callaba, ahora denuncia y reclama. Bien por todas estas mujeres. #Religión