Aunque los ginecólogos insisten en no considerar la menopausia como una enfermedad, sino como una etapa más de la vida, lo cierto es que muchas mujeres la padecen como si así lo fuera. Los síntomas que más les preocupan son, en este orden, el aumento de peso, los sofocos, la sudoración nocturna, el insomnio y la sequedad vaginal. ¿Es posible aliviarlas? En muchas ocasiones, basta con realizar algunas modificaciones en nuestro día a día para conseguirlo.

¿Cambio de hábitos, mejoría instantánea?

Las molestias de la menopausia aparecen como consecuencia de la reducción de los niveles de estrógenos en nuestro organismo.

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Cuanto más brusco es este descenso, más acusadas serán las molestias. Pero hay una serie de factores que pueden ayudarnos a amortiguar, en ocasiones de forma considerable, esta inevitable reacción fisiológica.

Hablemos de:

1. Sobrepeso: Este incremento del peso se produce aunque los hábitos no hayan cambiado, es decir, aunque se coma lo mismo y la actividad física sea la habitual. Esto quiere decir que, para perder kilos de más, será necesario realizar un cambio en nuestras costumbres dietéticas, reduciendo el contenido calórico de nuestra alimentación y practicar más ejercicios.

2. Sofocos y sudoración nocturna: Las técnicas de relajación, sobre todo aquellas que ponen especial énfasis en la respiración, estimulan la serotonina, una hormona que reduce los sofocos en un 30-40%. Cuando los sofocos son muy intensos, existe la opción de optar por los tratamientos hormonales, pero siempre bajo supervisión médica.

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3. Cambios de humor: La clave está en tratar de llevar y una vida lo más ordenada y tranquila posible y reducir los factores que producen estrés. Mantener unos horarios regulares, dormir un mínimo de ocho horas y realizar actividades relajantes como la meditación o el yoga pueden ayudarnos a recobrar el equilibrio. Además, es aconsejable realizar actividades que nos ayuden a olvidarnos de la rutina como: acudir a clases de música, pintura, bailes, etc. También las tisanas relajantes como: la melisa, la valeriana, el rooibos, etc. nos pueden servir de ayuda.

4. Insomnio: Es muy importante mantener hábitos sanos, cenar de forma ligera y siempre como mínimo, dos horas antes de dormir, salir a dar una vuelta a la manzana. Eso hará que una vez relajada, puedas dormir bien, nada de somníferos para dormir.