La granada ya era conocida por los romanos que la descubrieron en los alrededores de Cartago, aunque se sabe que se cultivaba en Asia y norte de África desde, al menos, el año 5.000 a.C. De hecho, Plinio el Viejo, en su Historia Natural la calificaba de "manzana púnica". El término granada proviene del adjetivo latino "granatus" que significa "de abundantes granos".

Quien guste de preparar postres, e incluso ensaladas, sabe de las posibilidades de una fruta como la granada, sabrosa y rica como pocas. Pero casi más importante que su sabor o su versatilidad a la hora de preparar diferentes platos son sus propiedades nutricionales. No es habitual encontrar en una única fruta tantas propiedades nutritivas. Es abundante en vitamina C, así como en vitamina B5 (ácido pantoténico), fenoles naturales, potasio, vitamina E y ácido fólico.

Gracias a los fenoles la granada sobresale por su gran poder como antioxidante, superior al de alimentos ricos en este compuesto tales como el vino, los arándanos o el té verde. Es importante resaltar la aportación de esta fruta para la mejora de la salud bucal y cutánea debido a sus cualidades antiinflamatorias y antimicrobianas. Además, son de gran ayuda para la salud cardiovascular proporcionada por su alto contenido en antioxidantes.

De todavía mayor interés son los efectos que estudios recientes le atribuyen a esta fruta como tratamiento preventivo de algunos tipos de cánceres, en especial el de colon y el de próstata. También por sus propiedades antioxidantes, el zumo de la granada ha demostrado su eficacia para la disminución del colesterol LDL (el llamado colesterol "malo"). El zumo de la granada aumenta el deseo sexual tanto en hombres como en mujeres porque produce un aumento de la testosterona y, asimismo, existe la creencia de que ayuda a combatir la disfunción erectil.

Como los beneficios de esta fruta no parecen acabar nunca, también ayuda a aliviar los síntomas del estrés, produciendo un aumento de las emociones positivas y el bienestar general, aumentando la vitalidad y el nivel general de actividad de la persona.