En las relaciones de pareja hay momentos mejores que otros. Si estás pasando por un bache, podrás saber si se trata de una crisis transitoria o de algo más serio, si tienes en cuenta los siguientes factores:

  • Seguís haciendo planes de futuro juntos. Esto demuestra que la unión continua siendo sólida y que la ilusión se mantiene intacta. Si todavía tenéis la capacidad de organizar vuestra vida en común, la llama sigue viva.
  • Os gusta estar juntos. Es evidente que no concibes tu vida sin tu pareja a tu lado, aunque haya problemas, la presencia de tu pareja sigue siendo agradable y necesaria para ti.
  • Tras una discusión hacéis las paces rápidamente. Todavía conserváis el espíritu del diálogo que os ha permitido llegar al punto en el que estáis ahora. Es evidente que los dos tenéis la voluntad de llegar a un acuerdo eficaz para ambos.
  • Continuáis siendo cariñosos el uno con el otro. Un beso antes de acostarse, delicadeza en el trato, palabras afectuosas…Todo ello demuestra que hay aun amor entre vosotros.
  • Conserváis el sentido del humor. Os gusta reíros juntos, aunque sea por tonterías sin importancia, bromas que tan solo entendéis vosotros dos y que os hace cómplices.
  • Interés sobre los gustos del otro. Muchas veces pasa que en un principio te interesas por los gustos del otro cuando se conocen, pero a medida que pasa el tiempo es como que cada uno tiene sus propios gustos y llega un momento en que los aburre. Los invito a tratar de volver a sentir interés sobre lo que a cada uno le gusta, no podemos limitar a nuestra pareja. Pensemos en volver a aceptar o acompañar a nuestra pareja y gratificarse mutuamente en los gustos.
  • Reproches. Los reproches no deben ser tema de discusión en la pareja, es preferible hablar de lo que no os ha gustado a cada uno. Sea el tema por un problema familiar o de pareja. Ambos deben poner límites a los reproches mutuos. Comunicarse esa es la base.
  • Los celos. Es un factor determinante en la pareja. Un poco de celo es normal porque se aman mutuamente pero debéis dejar los celos a un lado y no coartar el espacio de la pareja.