Son nuestro soporte, nuestro modo de llegar a todas partes, sirven para defendernos, para bailar y para abrir puertas cuando vamos con las manos llenas. Pero a menudo los olvidamos e ignoramos por otras partes del cuerpo más "a la vista". Estoy hablando por supuesto de los pies. A lo largo de nuestra vida caminamos cientos de kilómetros y aun así parece que sólo son importantes en verano cuando queremos lucirlos con unas bonitas sandalias y a veces ni eso, pues cada vez son más las mujeres que se los operan para tenerlos más pequeños.

¿Pero cómo cuidar nuestros pies? El primer consejo es que camines descalza. Ya sea por el jardín o por la playa caminar descalza tiene muchísimas ventajas.

Anuncios
Anuncios

Para empezar porque ejercitamos ciertos músculos del pie que nos ayudan a desarrollar la estabilidad (sobre todo en niños) y a prevenir esguinces. Además como tenemos miles de terminaciones nerviosas que conectan con diversas partes del cuerpo, caminar descalza alivia los dolores de espalda, estimula los órganos y combate el estrés entre otros muchos beneficios (la verdad es que son tantos que podría dedicar un artículo entero a la reflexología y las ventajas de caminar descalza).

Otro consejo es que no te olvides que como cualquier otra parte del cuerpo la piel de los pies necesita ser exfoliada de vez en cuando y por supuesto tampoco debemos olvidar la hidratación, los pies se secan igual que cualquier otra parte del cuerpo y también son sensibles a las quemaduras del sol. Para lidiar con callos y durezas lo mejor es tirar de piedra pómez. Pero ojo, si los callos son muy dolorosos convendría que visitaras al podólogo.

Anuncios

Para evitar el mal olor puedes utilizar antitranspirantes especiales para los pies o polvos de talco que absorben la humedad pero lo mejor es realizar de vez en cuando un baño de pies en agua fría con un poco de té negro que también previene la aparición de bacterias que causan el mal olor y por supuesto dejarlos respirar caminando descalza. Si no tienes té negro puedes cambiarlo por vinagre de manzana, pero en este caso cambia el agua fría por agua tibia (el agua excesivamente caliente también es malo para tus pies). Después del baño asegúrate de secarte los pies a conciencia para evitar la aparición de hongos.

Además del té negro y del vinagre de manzana existen muchos otros productos que pueden beneficiar a nuestros pies. Por ejemplo, la lavanda tonifica y refresca; la menta activa la circulación; la mejorana mitiga el cansancio muscular; el tomillo limpia y refresca y la salvia nos ayuda a combatir la sudoración excesiva. Escoge el tipo de hierba en función de tus necesidades.

Anuncios

Cuando te cortes las uñas déjalas bien cortas para que no se claven en la piel pero no las cortes curvadas, cortalas rectas para evitar que se encarnen y luego puedes suavizar los bordes con una lima pero siempre en horizontal. Nunca te toques las cutículas, puede que sean feas pero están ahí para proteger las uñas. Tampoco abuses de los esmaltes pues estos no dejan a la uña transpirar y si siempre van esmaltadas no se oxigenarán bien (esto va también por las uñas de las manos).

Un masaje siempre es de agradecer, sujeta el pie con las dos manos, coloca los pulgares sobre la parte carnosa y haz movimientos circulares, primero en un sentido y luego en el otro. Luego masajea los pies desde los dedos hacia el talón, subiendo en dirección a la pantorrilla. Arrastra los dedos y si encuentras algún punto doloroso insiste hasta que desaparezca el dolor.

Por último ten mucho cuidado al escoger el calzado, como se suele decir "no compres la burra coja pensando que sanará". Esto quiere decir que si los zapatos te hacen daño en la tienda te los seguirán haciendo en casa y puede que más porque en la tienda te lo pones un minuto pero en casa te los pones durante horas. Lo mejor es que vayas a comprar zapatos por la tarde porque así nuestros pies estarán un poco hinchados y así será más fácil elegir unos zapatos que no nos aprieten. También es importante que tenga un poco de almohadillado para que pisemos sobre blando y que la suela no sea demasiado rígida para que el zapato se mueva con nosotros. Los zapatos de tacón mejor dejarlos para ocasiones especiales siempre con almohadillas antideslizantes o parches de gel para que el pie se sienta más cómodo y prevenir las odiadas ampollas.

Para que nos sigan soportando, cuida tus pies todo el año.