Pocas veces un seudónimo dio para tanto. Cada vez que vemos una obra suya la reconocemos, no nos cabe duda de que está hecha por él. Responde a su forma de trabajar y al tipo de dibujos que suele hacer, pero más allá de identificarlo como Bansky no llegamos. Y es que es el nombre por el que se hace llamar, pero ha dejado que su obra hablara por él, permaneciendo siempre detrás de sus impactantes y divertidas pinturas. Se cree que su nombre real puede ser Robin Banks o Robert Banks, incluso Robin Gunningham, pero no hay nada confirmado al respecto. Lo que sí se sabe acerca de la misteriosa figura es que es un hombre de apariencia normal, de alrededor de 40 años, nacido en Inglaterra, que físicamente tiene un diente de plata y un arete del mismo material.


Empezó a formarse como carnicero, pero en la década de los 80 los graffiti se convirtieron en una moda, un boom que atrajo a Bansky y lo sedujo de tal forma que ha acabado convirtiéndose en el famoso artista que hoy es, artista del "Street art" británico, como se le denomina de manera más técnica. Combina para sus creaciones el graffiti con el Stencils, que es como se conoce en inglés a la técnica del estarcido, similar a la utilizada por Blek le Rat en París y algunos integrantes de Crass, banda anarko-punk, de principios de la década de los 80. No en vano, Bansky ha afirmado en alguna ocasión que cuando ha pensado que había creado algo medianamente original, se daba cuenta de que Rat lo había logrado ya veinte años antes.


Bansky inició su carrera de artista callejero en su Bristol natal a principios de la década de los 90 y en el año 2000 oganizó una exposición en Londres. De ahí a llegar con sus pinturas al resto del mundo solo había un paso. Sus cuadros se han llegado a vender por 25.000 libras en circuitos comerciales y por más de 50.000 en subastas de Sotheby´s.


Una de las innegables razones de la fama del graffitero es, además de la estética con la que crea sus obras, la temática que utiliza. Con el punto de partida de la sátira, Bansky no deja títere con cabeza y se atreve con todo. Hace crítica social con los más variados personajes. Así pues, figuras fundamentales en sus dibujos son los soldados y los policías, a los que bien puede plasmar orinando o, en un anacronismo ciertamente acertado por la mezcla de mundo real y ficción que plantea, un guardia mirando con suspicacia el contenido de la cestita de nada menos que de Dorothy, la protagonista de la inolvidable película "El mago de Oz", interpretada por Judy Garland en el musical que dirigiera Víctor Fleming en el año 1939.


Los #Niños son también una parte importantísima de la obra de Bansky. Probablemente su dibujo más icónico sea el de una niña con la expresión desesperada porque el viento se acaba de llevar su globo en forma de corazón. Precioso diseño, con la niña en su habitual blanco y negro y el corazón en rojo alejado de ella. Todo un símbolo de cara a la sociedad y a la infancia, titulado "Niña con globo", que Bansky quiso dibujar para representar que "siempre hay esperanza", y que lleva 15 años en la fachada de un edificio del este de Londres. Obra que será, por cierto, retirada, restaurada y subastada. El propio artista la ha actualizado recientemente haciendo una versión del mural centrada en la guerra de Siria, con una niña en la misma posición con la cabeza tapada por un pañuelo, y la ha cedido a la agrupación "WithSiria" que engloba a un centenar de ONG como Amnistía Internacional o Save the Children. (Es una de las fotografías que pueden ver en la galería de este mismo artículo)


Pero no todos los dibujos con niños son desasosegantes: también los ha retratado volando en un columpio, cuchicheándose secretos al oído o jugando con una maza en una de esas obras de tamaño tal que si uno se acerca a la maza en cuestión puede hacerse una foto con el divertido efecto óptico de que el niño le esté pegando con ella.


Ratas, señoras de la limpieza que esconden la suciedad en los ladrillos del edificio que aparentan limpiar o un amante desnudo colgando de la ventana de su amada mientras el marido lo busca con ahínco son otras obras que han hecho inmortal al artista. Camisetas, zapatillas, fundas de móviles... cientos de productos de merchandising dan una idea de su popularidad y de su merecida fama.
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