El comienzo de temporada es el momento del aumento de las ventas. La gente no suele acordarse del calor hasta que está encima, y es, con los 40º a la sombra, cuando se suele decidir instalar un aire acondicionado en el hogar. Pero no es tan sencillo elegirlo. El aire acondicionado es un sistema de refrigeración que mantiene el hogar fresco a la temperatura deseada, siempre que el espacio se adecue a su potencia.

Por ello, hay que tener en cuenta varios factures a la hora de comprar uno de estos aparatos. Antes tomar la decisión, hay que hacerse unas preguntas:

1. ¿Realmente es necesario un aparato de aire acondicionado en el hogar? Estos electrodomésticos requieren instalación y tal vez, otra opción como un climatizador evaporativo se ajuste también a lo que se busca.

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Estos aparatos no necesitan instalación, basta con enchufarlos a la luz y llenar el depósito de agua; también regulan la temperatura en invierno; y limpia el ambiente con el vapor. Por contra, solo se puede usar en una habitación, consume demasiada energía para la potencia que tiene y hace ruido. Estos aspectos, buenos y malos, hay que valorarlos, dado que su precio tampoco es el de un aire acondicionado.

2. ¿Se quiere instalar en una habitación o en varias? Para esto, hay que tener en cuenta los splits o módulos con los que cuenta el aparato. Un aire acondicionado split tan solo cuenta con un módulo interior, por lo que solo vale para una habitación. Un sistema multisplit tiene varios, así que se pueden colocar en diferentes habitaciones, todas conectadas a la unidad exterior. La mayoría de fabricantes también cuentan con splits por separado, por si se necesitan en un futuro. 

3. ¿Cuántos metros tienen las habitaciones en las que se va a instalar? Aquí entran en juego las frigorías, es decir, la potencia o capacidad de enfriamiento del aparato.

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Un aire acondicionado con pocas frigorías para un salón muy grande no sería efectivo, ya que tardaría mucho en enfriarse al completo y gastaría demasiada electricidad. En el caso contrario, si la habitación fuera demasiada pequeña, se estaría desperdiciando potencia y consumiendo más de lo necesario. Para saber las frigorías necesarias, basta con aplicar una regla: multiplicar la altura de la habitación, por el largo y por el ancho y el resultado, multiplicarlo por 50. El resultado son las frigorías aproximadas necesarias.