La Real Academia de las Ciencias de Suecia dio a conocer este lunes (10/10/2016) el fallo que dio como ganadores del Premio #Nobel de #Economía de este año a un británico y a un finés por sus investigaciones en la teoría de los contratos.

A cualquiera le puede sonar raro que un par de economistas están buscando renovar el concepto de contrato, dentro de su noción más globalizada, este es el caso de los ganadores de este año. En realidad, los contratos impregnan nuestra vida cotidiana y es que están por todos lados: para que una mujer dé a luz en un hospital, hay un contrato de fondo, para que un niño vaya a clases, hay un contrato de fondo también, cuando llamamos al plomero para que venga a solventar el brote de agua, también se considera como un contrato que estamos realizando.

Anuncios
Anuncios

El contrato como lo conocemos: De Rousseau a nuestros días

Sea para el caso de la mujer que da a luz, el niño que va a clases o el plomero que realiza un servicio a domicilio, lo que existe de fondo son cláusulas de aceptación entre las partes. La mujer que va a parir asume riesgos que podrían ocurrir dentro del hospital, una escuela al recibir un alumno nuevo está asumiendo riesgos que podrían ocurrir con el alumno y sus representantes o viceversa, también hay riesgos de parte del plomero y de que alguien le necesite. Es por esta razón que existe el contrato. Aclarar que se debe hacer según lo rija la ley en caso tal que se den tales o cuales condiciones que aparecen justamente dentro de un contrato.

No todos los contratos son explícitos, hay contratos que son implícitos, como por ejemplo, los códigos éticos o de conducta.

Anuncios

Y esto quizás se deba a que no aparece en la Constitución cómo una persona debe conducir su vida.

Los últimos aportes sobre la noción del contrato

Es aquí cuando aparecen los nuevos aportes teóricos de los economistas Oliver Hart y Bengt Holmström. Hart, especializado en la rama de la teoría de los “contratos incompletos”, postula que ningún contrato en el mundo, por muy extenso y riguroso que sea, no puede prever todos los acontecimientos que se vayan a desarrollar en el futuro, es por eso que el londinense propone que por lo menos en un contrato se debe siempre determinar y asumir los “derechos de control” entre las partes. Por su parte, Holmström investiga desde ya hace varios años, el hecho de que en el contrato se deba vincular entre un “principal” y un “agente” de manera tácita. Esto es muy importante cuando se dispone a tratar en áreas de políticas públicas o en áreas más privadas como las de las empresas aseguradores y sus clientes. Aquí también hablo del Premio Nobel de Química 2016 y del Premio Nobel de Medicina 2016.