Los últimos datos confirman la disminución del paro en las fechas estivales. Una noticia que no nos debería llamar al optimismo pues es la dinámica común durante los meses de verano. El número de ocupados subió a 271.400 personas según la Encuesta de Población Activa (EPA), durante este trimestre ha bajado 216.700 personas, (-4,52%), situando la población desempleada en 4.574.700. La tasa de paro se estaciona en el 20%, siendo el segundo país europeo con más desempleo entre adultos, y también el segundo en parados de larga duración tras Grecia.

El 20% representa un punto por debajo del anterior trimestre, recalcando que estamos en el trimestre de más ocupación en Servicios durante todo el año.

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No son datos optimistas, las cifras maquillen otro de los grandes problemas, el número de parados de larga duración y de más de 50 años, un total de 781.700. Las cifras son testarudas, un 60% de las personas en paro llevan más de un año buscando un empleo y aquellas personas que llevan más de dos años, pierden la ventaja que les podría haber supuesto ser universitarios. Las empresas recelan de este tipo de parado de larga duración, sobre todo por la pérdida de capacidad de desarrollo de su experiencia y formación. Son cifras que ponen de manifiesto, una vez más, la incapacidad crónica que tiene España para generar #Trabajo. El economista Santiago Niño Becerra, que ha publicado último libro publicado Mails, expone que… “con tasas de desempleo de ese nivel el problema reside en la oferta de trabajo: existe en España un excedente de población activa, un problema que ha tenido el país desde siempre pero que se compensaba con la emigración”.

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En sus artículos en la página “La Carta de la Bolsa”, sostiene que crear empleo manteniendo la reducida productividad que España tiene es muy difícil, esencialmente porque el modelo productivo español está enquistado por la baja productividad y obtiene su competitividad, no mejorando la productividad, porque no compensa invertir en valor añadido, sino abaratando trabajo y precarizándolo, es decir, una pescadilla que se come la cola. No hay trabajo porque… ¿No conviene?

Por sexos sigue siendo mayor el número de paradas mujeres, aunque durante este trimestre, el empleo aumenta tanto entre las mujeres (147.700 ocupadas más), como entre los varones (123.700 más). Y en los 12 últimos meses el empleo se ha incrementado en 434.400 personas. La tasa de variación anual de la ocupación es del 2,43%, lo que supone 86 centésimas menos que la del trimestre anterior. La pregunta que Santiago Nilo Becerra nos sigue planteando es… “¿pero qué tipo de empleo se crea?, ¿en qué sectores?, ¿en los clásicos de servicios, turismo…? Sectores con poco valor añadido y baja productividad.

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Por edad, el aumento del empleo es prácticamente generalizado. El mayor incremento se observa en el grupo de 45 a 49 años (82.500 más). La ocupación solo desciende entre los ocupados de 30 a 34 años, en 19.400. Volvemos a tener cifras confusas. Si nos fijamos de forma genérica desde el principio de la crisis, en 2008 el número de parados con más de uno año de duración estaba en 506.900. Hoy día está en 2.662.500 los desempleados de larga duración.