Frente a una inminente subida de tipos de interés de la Reserva Federal anunciado por su presidenta, Janet Yellen en la reunión de banqueros centrales de Jackson Hole (a la que, por cierto, Draghi no asistío), el presidente del Banco Central Europeo ha respondido con silencio. Se sospecha que Mario Draghi está esperando a que sean los datos económicos de los próximos días los que lleven a la conclusión sobre si es o no necesario un cambio de tipos. El próximo 8 de septiembre es la Reunión del Consejo de Gobierno del #BCE donde se planteará la cuestión. 

Ante este silencio, el mercado estará muy pendiente de los próximos resultados de inflación, desempleo y confianza de las empresas para leer signos de un posible cambio de tipos.

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Hay que recordar que el Banco Central Europeo fue mucho más reservado y cauteloso ante los cambios de tipo que realizó la Fed en tiempos de crisis aunque también hay que recordar que Draghi se incorporó a la dirección del BCE posteriormente. No obstante, no ha querido recoger el testigo que Yellen le acercó. 

Pese a ello, no parece que la economía Europea haya dado señales de bajada de impulso lo que podría suponer que no va a haber cambios en los tipos, a pesar de los efectos del Brexit. Las oponiones están encontradas. 

Los efectos de los tipos en la deuda

La baja sostenida de los tipos de interés, junto con el apoyo a los bancos,  ha otorgado un vigor a la renta fija que está llegando a límites insostenibles según los expertos. Las políticas de los tipos de interés en mínimos aplicadas a la deuda, las inyecciones de liquidez en los bancos, las bajas expectativas de inflacción y los recelos hacia otros activos ha posicionado el mercado de la renta fija en una situación arriesgada.

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Los tipos de interés de la deuda global está en mínimos históricos. En algunos países como Suiza han visto su deuda cotizar con tipos negativos  y otros como Alemania y Japón con tipos por debajo del 0%. Este escenario ha sido muy favorecedor para los países que han podido financiarse a reducidos costes y con flexibilidad para gestionar sus vencimientos. 

Sin embargo, un cambio en la inflación podría suponer un brusco repunte en los tipos de interés ocasionando grandes pérdidas, tal y como ya ocurrió en la primavera de 2015. #Ahorro