Años 70, un boom demográfico aumentó la población española. En la actualidad, las personas nacidas en aquellos años se encuentran hoy en el ecuador de sus vidas. De forma paulatina, la población española ha ido decreciendo. El número de nacimientos ha bajado año  a año provocando un envejecimiento de la población. ¿Significa eso que el sistema de pensiones quebrará?

Envejecimiento de la población

Éste es un problema que estaba latente desde hace más de una década pero que ha venido a convertirse en la actualidad con la llegada de la #Crisis, la congelación de las pensiones como medida de reacción durante el Gobierno Socialista y la tan discutida actual bajada de la hucha de las pensiones. 

Antes de la crisis, como medida paliativa del déficit que se presume en el futuro, se incentivó la contratación de planes de pensiones privados para complementar una deficitaria pensión.

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Estos planes de pensiones se han liquidado durante la época de la crisis para paliar las deficiencias económicas que el desempleo le ha provocado a la población. Durante la época más dura de la crisis, el Gobierno Socialista introdujo una nueva condición para liquidar los planes de pensiones en caso de desempleo. Las posteriores medidas fiscales impuestas por el Gobierno del PP eliminando los antiguos incentivos fiscales de este producto, convierten a estos planes de pensiones como una de las peores alternativas de #Ahorro privado que ofrecen las entidades bancarias y las aseguradoras. 

Esto significa que la población activa de este momento, nacida en los años 70 se encuentra sin ahorros privados y con un serio riesgo de que el sistema quiebre a la edad de su jubilación. 

¿Existe alguna forma de resolver este problema?

Las medidas implementadas de los gobiernos que han gestionado la crisis en esta cuestión son deficientes.

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Por un lado se ha alargado la edad de jubilación y, por otro, se han gestado distintas acciones económicas para seguir financiando el sistema actual (incremento de deuda, subida de impuestos, etc.).

Hemos de señalar que la subida de impuestos no va a resolver la cuestión que se nos plantea. Muy por el contrario, ante un exceso de impuestos se reduce la capacidad de ahorro de la población y por tanto se eleva su empobrecimiento presente y futuro y todo esto, sin la garantía de que el sistema de pensiones pueda cubrir la demanda que se nos avecina. 

Existen dos formas de resolver esta cuestión y las dos deben darse de forma simultánea. Por un lado, un paquete de medidas encaminado a una gestión más eficaz de la atribución de pensiones. Un ejemplo de esto sería el de establecer cuentas personalizadas de cotización, de tal manera que nuestra pensión estuviera exclusivamente condicionada a nuestro historial de cotización así como de las veces que hemos hecho uso uso de nuestra hucha personal para cubrir deficiencias laborales.

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Será imprescindible tomar medidas para incrementar el empleos y, sobre todo, para crear conciencia colectiva de la situación actual.

La otra forma de resolver esta cuestión es personal, depende de cada uno de nosotros e implica un cambio que consiste en erradicar la idea de que sólo nuestro trabajo nos proporcionará una jubilación adecuada. Es importante crear activos económicos que nos proporcionen ingresos alternativos (un ejemplo de activo es poner en alquiler una casa para percibir un ingreso mensual adicional). También podría ser una buena solución contar con más de una fuente de ingresos (a la vez que trabajamos, encontrar otras alternativas que aumenten nuestros ingresos) y, por supuesto contar con la posibilidad de que no podamos percibir esa pensión y tomar medidas para prevenir esa posible realidad. 

No existe garantía de que el sistema de pensiones se mantenga en el futuro como tampoco existe la garantía de que quiebre (un incremento de población activa extranjera podría significar un nuevo cambio de rumbo). Sin embargo, tal y como se pinta en el presente, es importante hacer algo.