Giorgio #armani (Piacenza, 1934) es una auténtica institución en Italia, reconocido por Forbes como el diseñador italiano de mayor éxito comercial vivo, con una fortuna estimada en siete mil millones de dólares. Tras pasar por la fotografía, estudiar tres años medicina y dedicarse a la decoración de escaparates, Armani fundó su empresa de #Moda masculina en 1974 junto a su socio Sergio Galeotti. Un año después, tras la entrada de su hermana Rosanna Armani, la firma se abrió al universo femenino. El resto es historia. Hoy es propietario de diversas empresas dedicadas a la industria del lujo y su palabra ley dentro del empresariado italiano. 

Sagaz hombre de #Negocios, Armani había valorado en 1994 la posibilidad de crear su propia fundación para salvaguardar la liquidez de su corporación.

Anuncios
Anuncios

Treinta y dos años después, anuncia la creación de la misma, con ventas por seis mil seiscientos cincuenta millones de euros. Así lo ha anunciado al diario WWD este viernes. La Fondazione Giorgio Armani, según su creador, estará dedicada a colaborar con el desarrollo de proyectos de interés público y sociales. El creador ha enfatizado que la creación de la fundación velará por mantener vigentes los valores de su imperio: la autonomía, la independencia, la integridad y la honestidad.

Giorgio Armani S.P.A. además de dedicarse al diseño de vestuario, accesorios, cosmética, fragancias, decoración para el hogar, relojería y joyería, participa también en inversiones inmobiliarias junto Emaar Properties en una empresa hotelera y de resorts de lujo en grandes capitales como Nueva York, Tokyo y el mundo árabe.

Anuncios

Asimismo mantiene la administración de franquicias en restauración con cadenas de cafés, bares, restaurantes y clubes nocturnos en todo el mundo. 

Su buque insignia es Giorgio Armani, la marca más cara de la compañía que cuenta con un total de setenta y cinco boutiques en las principales capitales y ciudades turísticas internacionales. Con la creación de la Fundación, el diseñador pretende la sostenibilidad con inversiones apropiadas, una gestión prudente y el uso limitado de la deuda, , así como una cuidadosa política de adquisiciones.