Durante su presentación, realizada el pasado 29 de junio, el presidente del Banco Central de la República Argentina, Federico Sturzenegger, expuso que el diseño de esta nueva familia de billetes con figuras de nuestra fauna autóctona se debe a la intención de que "nuestra moneda nacional contribuya a honrar a nuestro país, a nuestra fauna y a fortalecer el compromiso de todos con el medio ambiente”.

 

Camino a la bancarización

Uno de los principales objetivos del BCRA es el desarrollo de los medios electrónicos, el cual se verá beneficiado por las mejoras en el funcionamiento de las actividades económicas que promete acarrear la incorporación del “billete del yaguareté” (billete de $500), como así también lo sería, a partir de octubre, el billete de $200 y $1000.

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Bajo esta premisa de eliminación del efectivo, la pretensión del BCRA en el mientras tanto es “ordenar nuestro circulante que con el paso del tiempo había quedado desactualizado”.

“Si hablamos de bancarización, creo que esta medida no condice con los propósitos del BCRA, al menos en su totalidad. Si bien es una medida necesaria por ser un país con alta inflación y pérdida del poder adquisitivo, no soluciona problemas como la informalidad laboral y la evasión fiscal. Por el contrario, podría facilitarlas”, opinó el Lic. Nicolás Di Schiavi, especialista en el análisis del entorno económico.

“Yo aconsejo apuntar a mejorar la formalización de la economía, reducir las presiones fiscales sobre las PYMES y a que la gente utilice más medios electrónicos. Estamos en el 2016, tenemos tecnología y discutimos si necesitamos billetes de $200, $500 o $1000.

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Hoy con un click mandás dinero a cualquier parte del mundo. Pero sabiendo que ello llevaría mucho tiempo, esta medida emisiva es una posibilidad vigente”, redondeó.

 

Beneficios de la medida

La decisión de emitir dinero de mayor denominación nace exigida por los niveles inflacionarios de la Argentina, y apunta a facilitar las transacciones comerciales y permitir mayor disponibilidad de dinero en los cajeros automáticos. Aunque, en contraparte, esto facilita también el lavado de dinero.

Según Di Schiavi, esta medida apunta también a reducir los costos de una economía efectivizada, incluso la emisión de dinero, el costo de del transporte del dinero y el deterioro de los billetes.

“En definitiva, esta medida no beneficiará tanto a los sectores más bajos como a los Bancos y empresas que manejan importantes volúmenes de dinero”, opinó.

 

La obsesión por eliminar el flagelo

Durante la presentación, Sturzenegger hizo hincapié en que “hoy tenemos un Banco Central que está obsesionado por eliminar el flagelo al que llamamos inflación”.

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Sin embargo, esas palabras permiten una reflexión: ¿Será la emisión de billetes con mayores denominaciones un camino para combatir ese flagelo?

En respuesta, Nicolás Di Schiavi explicó que “la emisión de nuevos billetes no necesariamente tendría que traducirse en más inflación”.

Así, vaticinó que, en pos de reducir o mantener controlada la emisión, el BCRA “sacaría de circulación otros billetes de menor valor nominal” ya que “viene colocando LEBAC a tasas altas para quitar de circulación excedentes de dinero y volcarlo a Plazos Fijos, y evitando una aceleración de la inflación”.

Mas estas medidas podrían generar más inflación, ya que “al tener billetes de mayor denominación se tiende a redondear”; “en el largo plazo quizás todo valor se fije en múltiplos de 100 o de 50, pero eso irá de acuerdo a cómo avance la economía”. #Crisis #La economía hoy