¿Es cara la muerte? Aunque la pregunta suena un poco macabra, la realidad es que no es nada barato el morirse, al igual que no es lo mismo morirse en Barcelona que en Cuenca por ejemplo, la diferencia puede ser hasta de 2.000 euros según la ciudad donde te mueras.

Las funerarias tienen garantizada la clientela, y por suerte para ellos y desgracia para nosotros el sector no está en crisis, nos sale un 56% más caro a día de hoy unos oficios funerarios que hace 15 años, un entierro nos cuesta de media 3.500 euros, esto implica a que muchas  familias que no disponen de un seguro de decesos, tener que pedir un crédito o ayuda a la familia para paliar estos gastos.

Anuncios
Anuncios

Las ciudades con los precio  más caros a la hora de enterrar a un ser querido son Barcelona, donde te cuesta unos 6.400 euros y Tarragona 5.300, y las más baratas Las Palmas de Gran Canaria 2.600 y Santa Cruz de Tenerife 2.400, visto lo visto prefiero morirme en las islas que en la península, lo malo es que casi nunca nos dejan escoger donde morirnos.

Estos precios que barajamos se incrementaron con la subida del #IVA, al pasar del 8% al 21% en el 2012 una subida que aparte de ser una salvajada, es un verdadero error político, como pueden aplicarnos el mismo IVA en un entierro, que en una entrada a la  discoteca, al cine, al comprarnos un coche, unas vacaciones, etc.

En España por tradición muy arraigada unos 20 millones de personas contratan un seguro de decesos, estos seguros según lo contratado se hacen cargo de todo, quitando así a los familiares del mal trago de tener que encargarse en esos momentos tan dolorosos de todo lo que conlleva el entierro y el  papeleo.

Anuncios

Otro gasto que tenemos que sumar a la muerte, si nos decantamos por un entierro tradicional es el del sitio donde van a descansar nuestros difuntos, hace unos años se compraba el terreno en los cementerios, y allí se enterraban, pero dada la saturación de los cementerios de nuestras ciudades a día de hoy, lo más normal es el alquiler de nichos que nos sale por unos 1.100 para unos 10 años, o la cremación que nos cuesta unos 400 euros, siempre según la ciudad , o el alquiler del columbario que es la más barata y ronda los 300 euros

Otra opción es la de donar el cuerpo a la ciencia, ya que todos los trámites y gastos corren a cargo de la universidad o centro a la que se done, pero no todos los cuerpos sirven, los que sufren muerte violenta, o se les ha tenido que practicar autopsia, los que sean donantes de órganos o tengan enfermedades contagiosas de riesgo, no son aceptados en las universidades. Estas donaciones no tienen gasto alguno para la familia, pero tampoco beneficio económico. Una vez utilizado el cuerpo para la docencia médica o investigación, el centro se encargará del entierro o la incineración de los restos.

Una vez llegados a este punto, lo que si tenemos claro, es que el morirse es un muy mal negocio, no sólo por la pérdida de un familiar querido, sino también para el bolsillo.