La austeridad que predican los tenderos del Cobo Calleja en sus comercios contrasta con los coches de alta gama que muchos aparcan a la entrada de sus tiendas-congelador. El polígono industrial más grande de Europa dio mucho que hablar en el año 2012. La Policía Nacional y la Fiscalía Anticorrupción trabajaron conjuntamente para desarticular una de las mayores tramas de blanqueo de dinero y fraude fiscal de nuestro país: el Caso Emperador. A raíz de aquel histórico suceso, la sociedad española cuestionó la prosperidad económica de este colectivo afirmando, entre otras cosas, que no paga sus impuestos. Sin embargo, los bulos que predican la inmunidad fiscal y la ilegalidad de los inmigrantes chinos tienen más de leyenda urbana que de verdad. 

Algunos expertos aseguran que dentro de la comunidad china existe una tendencia hacia la ilegalidad, aunque es conveniente coger con pinzas tal afirmación.

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Estas actividades irregulares no implican, en la mayoría de los casos, la evasión fiscal; más bien hacen referencia a "arreglos" o favores que muchos consiguen tras aprovechar la informalidad de la Hacienda Pública y la falta de integridad de algunos funcionarios. Según confirmó el inspector de policía especializado en casos de inmigración, muchos de ellos pagan los impuestos y casi todos están dados de alta en la Seguridad Social. Aunque es un tema complejo para el que no existe una respuesta directa, lo que está claro es que los chinos no cuentan con ningún tipo de ventaja fiscal.

También se habla mucho sobre el éxito de sus negocios y algunos afirman que los comercios de propietarios chinos son tan sospechosos como las floristerías en París. Aunque algunas pueden funcionar como tapadera de algo sucio e ilegal, en la mayoría de los casos no tienen nada de extraño o estrambótico.

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En la entrevista con Ángel Villarino, el periodista explicó que la clave está en que los chinos regentan monocultivos, es decir, explotan un negocio que funciona y tiene proyección en nuestro país. Por eso, hemos sido testigos de mareas enteras de peluquerías con servicio de esteticista, fruterías de autoservicio, talleres de costura, bares con esencia manchega y tiendas de ropa para españolas. Se han sabido adaptar a la demanda y a los tiempos de crisis, ya que han impuesto en el mercado precios muy competitivos y que son, de nuevo, objeto de debate. La clave de su éxito también radica en una mentalidad orquestada por un agudo espíritu de sacrificio, puesto que muchos trabajan y viven en condiciones que difícilmente aceptaría un europeo, no solo porque desde el punto de vista occidental rozan con lo inhumano, sino porque nuestra cultura promueve la idea de trabajar para vivir y no vivir para trabajar.

Uno de los policías que accedió a que se le entrevistara afirmó que el impacto de las actividades chinas en nuestra economía es totalmente negativo.

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Él mismo aseguró: "aquí los chinos no dejan nada". Algunos creen firmemente que las mercancías que se importan desde China vuelven a su lugar de origen en forma de billetes sin declarar y que nada de lo que ellos ganan se reinvierte en España. Otros consideran que todo depende de la situación en la que te encuentres, ya que muchos se han beneficiado de la presencia asiática: el consumidor agradece encontrar productos baratos y tiendas abiertas hasta altas horas de la madrugada; el empresario que compra mercancía procedente de China se ahorra dinero; los dueños que han traspasado su negocio a comerciantes chinos y se han podido retirar cómodamente y sin preocupaciones; Hacienda agradece tener más contribuyentes. 

Desgraciadamente es muy fácil aprovecharse de la doctrina del shock y culpar a un solo colectivo de todos los males del país. La responsabilidad de todo ciudadano es asegurarse de que lo que lee o escucha es verdad y no creerse todo lo que oye, pues esto puede provocar parcialidades e ideas contrarias a la realidad.  #Corrupción #La economía hoy #Emigración