Andrea Deodato es fundadora de Hacia Otro Consumo, un buscador que promueve el consumo consciente y que gracias a un geolocalizador hace posible encontrar productos y servicios.

En el 2010 comenzó con lecturas que la acercaron, aún más, a conceptos diferentes de consumo. “Conocer todos los procesos y países por los que pasa un producto y su materia prima es una tarea ardua y casi imposible, la mayoría de las veces, pero es relativamente sencillo de percibir su huella socio-ambiental. Es decir, las condiciones laborales de las personas involucradas en esa cadena de producción y distribución; el uso o explotación de recursos naturales que hay detrás, o la contaminación que produce su industrialización y distribución.”

El consumo responsable presenta varias opciones “una manera de consumir de manera más sostenible es adquirir productos o servicios de proximidad: locales, nacionales o, de no ser posible, de países cercanos.

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Así evitamos productos kilométricos” sostiene Andrea.

Esta forma denominada responsable presenta variantes asequibles tanto geográfica como económicamente. “El comercio justo es una modalidad de producción y comercialización certificada que asegura que las personas de países del Sur, que intervienen en dichos procesos, trabajan bajo condiciones seguras y reciben por ello un pago justo que garantiza condiciones de vida dignas. Los productos ecológicos u orgánicos, directos del productor, de la economía colaborativa, veganos, reciclados, de segunda mano; el uso de huertos urbanos o bancos del tiempo también se corresponden con alternativas responsables.”

Consultada sobre cómo se trasforma un consumidor estándar en consciente Andrea comenta, “creo que básicamente con información. La composición de lugar que nos vamos haciendo de la realidad cuando nos preguntamos qué hay detrás del producto o servicio que estoy adquiriendo hace que vayamos actuando de manera menos inconsciente y automatizada.

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Tenemos mucho que aprender y mucho que desaprender en el proceso. Es un acto voluntario con el que debemos estar atentos, una vez que lo iniciamos, de no obsesionarnos. Avanzar poco a poco en nuestro cambio de hábitos, con lo que nos resulte más accesible.”

Según los estudios de mercado España no presenta marcadas diferencias entre hombres y mujeres que optan por este tipo de consumo. Los jóvenes urbanitas y con inclinaciones tecnológicas suelen ser quienes más se inclinan hacia esta tendencia.

Andrea Deodato no puede elegir uno, de entre los innumerables, proyectos de consumo sostenible que ha descubierto desde que comenzó a reunirlos y agruparlos. Entonces, puesta a elegir se decanta por “todas las iniciativas que ponen en el centro de cada uno de sus procesos el respeto a las personas y al entorno, la transparencia, la colaboración, la generosidad. Esto no está reñido con sostenerse económicamente. No es fácil, pero merece la pena, porque provoca una satisfacción enorme que trasciende y contagia.

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Son empresas con alma. ¿Hay acaso algo más sorprendente e innovador que poner el énfasis en el Ser, más que en el Tener?” #Ecología #La economía hoy