Desde que se iniciara la #Crisis financiera española en agosto de 2007 como consecuencia de la crisis de las hipotecas subprime en Estados Unidos, parece que tanto los ciudadanos como los políticos valoran y se preocupan más por el crecimiento económico del país.  Una crisis que tocó fondo el 17 de noviembre de 2011, tras rebasar la prima de riesgo los 500 puntos básicos. Esta situación provocó que el Banco Central Europeo (BCE) comprara deuda española, a tan solo tres días de las elecciones que darían como ganador a Mariano Rajoy.

El crecimiento económico comenzó a producirse, tímidamente, a partir del tercer trimestre de 2013 tras crecer un 0,1%, según el Banco de España, con lo que España lograba salir de la recesión técnica en la que se encontraba inmersa.

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Una cifra que ha ido aumentando paulatinamente. En la última revisión de enero, el Fondo Monetario Internacional (FMI), anticipó para España un crecimiento del 2,7% en 2016 y del 2,3% en 2017, dos y una décima más de lo que estimaba hace tres meses, a pesar de la incertidumbre política actual. Por su parte, la Comisión Europea prevé que el PIB español aumentará el 2,8% este año y el 2,5% en 2017.

Pero más allá de todas estas cifras económicas, ¿qué se entiende por crecimiento económico?, ¿qué factores lo impulsan?, ¿cómo se mide?. Aunque no exista una fórmula mágica para lograrlo sí que existen una serie de elementos que la propician.

El crecimiento económico es el ritmo al que se incrementa la producción de bienes y servicios de una economía y, por tanto, su renta durante un período determinado.

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Este crecimiento económico tiene efectos importantes sobre la sociedad. Por un lado, permite que se pueda mejorar a largo plazo el nivel de vida de la población y, por otro lado, ayudará a la creación de empleo suficiente para absorber las nuevas incorporaciones a la población activa. Por esta razón, el crecimiento económico se compara habitualmente con el crecimiento de la población, obteniendo así el crecimiento de la renta per cápita. Y, por último, el crecimiento económico tiene efectos acumulativos sobre el PIB, de forma que pequeñas subidas en esta tasa se multiplican si se mantienen a lo largo del tiempo, dando lugar a incrementos importantes en el nivel de producción.

El hecho de que haya personas que se cuestionen que estemos teniendo un crecimiento económico y, por ende, que estemos saliendo realmente de la crisis, es porque todavía hay 4.150.247 de españoles sin empleo que, como consecuencia, no han notado una mejora en su nivel de vida. Asimismo, según el indicador de Eurostat “income quintile ratio”, que mide la diferencia de la renta disponible entre el 20% de la población más pobre del país y el 20% más rico, España es el país más desigual  de Europa con un ratio de 6,8.

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Sin embargo, las cifras macroeconómicas hablan por sí solas. Desde que en 2013 se alcanzara la mayor tasa de paro de la crisis con más de un 27% de desempleados, han caído hasta un 20,8% en diciembre de 2015. Por su parte, de enero a octubre de 2015 el déficit comercial se redujo un 2,7% respecto al mismo periodo del año anterior, debido, entre otros motivos, al abaratamiento del petróleo. Por otro lado, según previsiones de la OCDE, el consumo privado crecerá un 2,5% este año, por encima del 2,3% previsto para el ejercicio de 2015. #Unión Europea #Ahorro