Chrisine Lagarde, directora del Fondo Monetario Internacional, ha presentado hoy el balance de crecimiento económico previsto en la mayoría de los países entre 2016 y 2017 (con las dudas de credibilidad de este organismo). Para sorpresa de muchos, España se ha convertido en uno de los alumnos aventajados, al encabezar el crecimiento entre las naciones más avanzadas con un 2,7% en este año y un 2,3% el próximo. Será uno de los que menos sufrirá los avatares derivados de una economía mundial aún debilitada y que no termina de despegar.

Que vienen los petrodólares

Pero no es oro todo lo que reluce y, en el caso de nuestro país, todo es relativo.

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Se crece, sí, pero en parte gracias a factores muy volátiles y que pueden cambiar, como por ejemplo, el descenso precio del petróleo, que según el ministro de Economía en funciones Luis de Guindos, permite un incremento aproximado del PIB del 0.15% por cada 10 dólares más que baja el barril de crudo.

Camino de rosas

Sin embargo, para el actual ejecutivo dirigido por Mariano Rajoy (también en funciones), del que aún desconocemos si volverá a gobernar en los próximos 4 años tras el desastre electoral que sufrió hace un mes, todo son buenas noticias. La economía crece tras años de penurias, se lucha contra la corrupción y excesos del pasado (más por presión popular que por iniciativa propia) y lo más importante, baja el paro y se reducen las cifras de personas sin empleo con las que llevamos conviviendo desde 2008. A primera vista, todo parece apuntar que una vez más, España será un referente mundial, como ya lo fue antes del crack de 2008 con sus aeropuertos vacíos y sedientos de inversiones millonarias y las redes de Alta Velocidad que también se convertían en "la envidia del mundo" pero también en pozos sin fondo.

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Un país en el que personajes tan "admirados" por todos como Rodrigo Rato, dirigían entidades y organismos como el que hoy ha publicado las previsiones económicas, y que luego resultaron ser ruinosas y al amparo de líderes como el expresidente Zapatero, que afirmó en su día que "El sistema financiero español es quizás el más sólido". 

Un camino sin sobresaltos

Pero volvamos a lo bueno, a lo positivo: Alemania ya no es el país puntero en Europa. Crecemos más que ellos, y sí, aunque no rocemos el pleno empleo como sucede en las lejanas tierras del norte europeo, para orgullo de nuestra ministra de Empleo, Fátima Báñez, las colas en el antiguo INEM, descienden, lo que es un alivio. Pero, ¿Qué pasa con los salarios? Parece que siguen planos, a años luz de los que se pagan en aquellos países a los que nuestros líderes pretenden tomar como referente. Y mientras tanto, el Íbex 35 teñido de rojo. Pero tranquilos, como ya dijo Aznar, "España va bien".

El trabajo hecho

No obstante, no desprestigiemos los logros conseguidos en los últimos 4 años, que no son pocos: Aumento de la pobreza, la desigualdad, traducida según Oxfam en que aproximadamente, 13 millones de ciudadanos en nuestro país se encontraba en riesgo de pobreza en 2015, el recorte de nuestras libertades con elementos como la Ley Mordaza, o nuevos casos de corrupción que, si antes despertaban indignación y desprecio por parte de la sociedad española, ya solo se reciben con indiferencia.

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En resumen, España crece (pero no como debería), crea empleo (aunque no para todos), y ocupa su lugar de antaño mientras sigue siendo ingobernable. Pero que no cunda el pánico, ya que cómo afirmó el señor Fraga en los años 60, Spain is different. #Gobierno #Paro