“¿Quién va a pagar 12 euros para ir al teatro si encuentra muchos espectáculos gratis?” Esa fue la pregunta con la que se encontró la actriz Ana Mena cuando optó por montar sus propios espectáculos en Berlín.

“Fui muy ingenua, Berlín es una ciudad muy dura; no es Barcelona o Madrid, es una ciudad muy precaria donde la gente [VIDEO] no está dispuesta a pagar dinero por la cultura”, lamenta. “Cada día hay 2.000 eventos, ¿por qué van a venir a verme a mí en un teatrillo con una obra y una actriz que no conocen?”

Su primera opción fue buscar salas alternativas, y logró 20 bolos en un año, pero se dio cuenta de que no merecía la pena ir a taquilla, por lo que decidió parar sus funciones hasta que encontrara el modo de sacarles rentabilidad, ya fuera cobrando a caché o con otro modelo de venta.

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“El trato a la cultura en Sevilla era de mucho movimiento cultural y muchas salas para lo pequeña que es. En Berlín hay muchas ayudas por parte del gobierno y muchos teatros estatales. Está mejor considerada, pero al ser una ciudad tan grande y con tantos inmigrantes en malas condiciones, de Polonia, de Siria, de Turquia… También hay mucho actor que vive en Berlín pero trabaja fuera, y una élite cultural muy grande, una oferta abrumadora, aunque también hay mucho teatro de mala calidad. Berlín es una ciudad de contraste y contrariedades”, finaliza. #Cine #Inmigración #Cultura Madrid