El petróleo es el bien más preciado. No solo porque sirve como combustible para la calefacción o el transporte, sino porque forma parte de prácticamente todo lo que nos rodea: medicinas, plástico, maquillajes, pinturas e incluso aditivos alimenticios. Es por eso por lo que lo llaman el oro negro y por lo que los países con más recursos petrolíferos son tan apetitosos para los gigantes.

El precio del crudo, como todo en la vida, beneficia y perjudica a unos y a otros. Si el país exportador pone el petróleo a un precio muy elevado, será beneficioso para él porque ganará más, pero perjudicial para el consumidor porque le saldrá más caro.

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El problema: que la inmensa mayoría de empresas y familias necesitan petróleo; es decir, que no es como si sube el precio del pollo, que tiene productos más o menos sustitutivos como puede ser el conejo, sino que es imprescindible. Ahora, el Brent ha subido casi un 20% desde mínimos (cotiza por encima de los 50 dólares) mientras que el Texas cambia de manos a 48 dólares por barril.

Y, ¿qué se espera que vaya a pasar?

No hay bola de cristal en nada que rodee a la economía, pero el conjunto de firmas de análisis que han dado su perspectiva sobre el precio del crudo apuntan en la misma línea. Álvaro Vidal, portavoz de DeGiro, explica que “las grandes firmas de análisis mantienen predicciones bajistas. Hemos sufrido en los últimos meses, pero no veíamos estos precios desde la #Crisis de 2008.

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Muchas voces en el mercado intuyen que esto no ha llegado a su fin, como Goldman Sachs, que pronostica el barril en torno a los 20 dólares”. Pero hay más firmas que apuestan por un petróleo en este nivel como Merrill Lynch o Fitch, que incluso pronosticó que las grandes compañías petroleras europeas seguirán recortando gastos en inversiones el próximo año. Desde XTB, Borja Rubio, también apunta en el mismo sentido: “Lo normal es que el crudo se mueva en un rango entre los 40 y los 60 dólares por barril en los próximos años”, mientras que Nicolás López, director de MG Valores, augura un precio del barril moviéndose entre los 40 y los 80 dólares.

Las claves a seguir y vigilar para saber hacia dónde irá el crudo son tres. Las decisiones que tome la OPEP (el principal conjunto de países productores de petróleo), y lo que pase en Irán y China. Y es que el gigante asiático es el segundo mayor consumidor de crudo a nivel mundial y los datos macro reflejan descensos próximos al 9% en los beneficios de las empresas industriales, la mayor caída en cuatro años; con lo que la demanda de China de petróleo ha caído sustancialmente.

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Si las empresas ganan menos dinero, compran menos, por lo que hasta que no se recuperen, no se espera un cambio de tendencia en China. Por otro lado está Irán, sancionada por su programa nuclear que, en principio, se irá liberando de esas sanciones en 2016. Algo que, según los expertos, inundará el mercado de crudo, ya que Irán podrá vender a muchos más países, lo que ejercerá presión a la baja en el precio del petróleo.

Conclusión: el precio del petróleo seguirá barato en comparación con lo que estábamos acostumbrados a ver en los últimos años. Con aquellos precios, las empresas y familias ya se habían hecho una idea de lo que les iba a costar la vida, por lo que un abaratamiento les viene que ni pintado. Sin embargo, los principales países exportadores se ven perjudicados por una disminución del valor del petróleo. ¿Qué países son estos? Los que más compran son EE.UU., China, Japón y Alemania, y los que más venden son Arabia Saudita, Rusia, Irak, Irán, Nigeria y Emiratos Árabes. Países casi todos muy relacionados con las guerras… De hecho, desde XTB explican que “el petróleo es una materia prima que tiene mucha volatilidad. Entonces, en un mundo tan globalizado y tan lleno de conflictos, cualquier astilla que pueda ocurrir, sobre todo en Oriente Medio, puede crear un rebote al alza del crudo”. España, por cierto, forma parte de los países importadores (beneficiados por el abaratamiento del oro negro). #Ahorro #La economía hoy