Grecia, el paraíso turístico de Europa se convirtió en los últimos meses en el principal sujeto de las publicaciones europeas. La crisis financiera estallada en 2009 subrayó los problemas casi insuperables del estado griego. La deuda pública del comienzo de la crisis de 200% del PIB (GDP) ha disminuido de modo casi insignificante con todos los esfuerzos y asistencia financiera de los organismos económicos mundiales y europeos (BCE, FMI, CE).

Por lo tanto, la Grecia del año 2015 presenta una perspectiva difícil de asimilar para muchas personas. Las riendas del poder han llegado en la mano de las facciones de orientación extremista, sobre el fondo de la falta de confianza de la población en la eficacia de los trámites asumidos por los gobiernos anteriores.

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Muchos analistas consideran que Grecia ha perdido ahora la lucha con la democracia. Este hecho es paradójico porque sobre el territorio del estado griego, en la Antigüedad aparecieron los primeros conceptos e ideas sobre la democracia.

Quizá bajo este escudo del enorme patrimonio cultural dejado por la Antigüedad, los griegos se creyeron más arriba que las leyes fundamentales de la economía del mercado. Esta indiferencia y orgullo representados por el patrimonio cultural del pasado hicieron que las autoridades de Atenas tratasen superficialmente los elementos fundamentales que hacen una economía liberalizada que funciones y aquí me refiero al problema de la evasión fiscal excesiva, la mal administración de los fondos públicos, la falta de reacción de los organismos de control habilitadas.

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El gobierno extremista llegado al poder bajo la gerencia de Alexis Tsipras es privado de una reacción concluyente. Las medidas por las que se limitaron los retrasos de dinero de los bancos no hicieron otra cosa que amplificar el estado de pánico generalizado, y las premisas para el futuro son demasiado pésimas. Un nuevo acuerdo firmado por el estado griego con el conglomerado económico parece que pospone el inevitable, y una posible salida de Grecia de la estructura económica europea no parece más un escenario tan imposible de realizar.

En el caso que Grecia abandone la estructura económica comunitaria se va a crear un precedente peligroso que va a crear serias turbulencias políticas también en otros estados miembros,  de manera que la onda de euro-escepticismo va en aumento y aquí me refiero a Francia con su partida Euro-escéptico Le Pen y UK con su bien conocido UKIP en frente con el vocal Nigel Farage. #Crisis en Grecia