El problema de las basuras y su reciclado es fundamental para la conservación del medio ambiente. Sin embargo en la mayoría de países es un asunto de poca importancia para los gobiernos.  Por contra en Europa se le da la importancia que tiene, de forma que una propuesta de la denominada “Economía circular” será presentada por la Comisión Europea.

Este debate puede parecer de poca importancia fuera de Europa, pero este no es el caso. Las implicaciones para la recuperación e inversiones en los sistemas de recolección y plantas de tratamiento de residuos, especialmente para los productos orgánicos, serán de interés para quienes consideran a los mercados europeos como potencial inversión.

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Además frecuentemente Europa marca la pauta en las tendencias en la gestión de residuos a nivel mundial.

Recientemente el Parlamento de la UE, en la votación del Comité ENVI, aprobó con 56 votos a favor y cinco en contra, algunas puntos de vista importantes sobre cómo el paquete se debe configurar e invitó a la Comisión a presentar algunas acciones políticas. Esta propuesta fue confirmada en la sesión plenaria del Parlamento Europeo aunque, los diputados de Gran Bretaña y los conocidos como euroescépticos votaron en contra de objetivos vinculantes.

Entre las peticiones del Parlamento Europeo a la Comisión, destacan: #Ecología #Alimentos

  • Desarrollar definiciones claras e inequívocas y medidas de prevención de residuos.
  • Puesta en marcha de objetivos de reducción de residuos que deben alcanzarse para el 2025 y ser  vinculantes.
  • Existencia de unas normas mínimas exigibles sobre los requisitos de responsabilidad del productor para garantizar la transparencia y costes efectivos.
  • Aplicar el principio “paga el que genera" sobre los desechos residuales combinado con sistemas obligatorios de recogida selectiva de papel, metal, plástico, vidrio y residuos orgánicos, en 2025.
  • Introducción de la recogida selectiva de residuos orgánicos en 2020.
  • Aumentar los objetivos del reciclado/preparación para la reutilización a por lo menos el 70%  los residuos de los municipios y el 80% de reciclaje de los residuos de envases en 2030, basándose en la salida de instalaciones de reciclaje.
  • Obligación para los recicladores de informar sobre las cantidades de residuos que entran en la planta de selección, así como de la cantidad de salida de reciclados que producen las plantas de reciclaje, para prevenir la presentación de informes de los residuos desechados (vertederos o incinerados) como residuos reciclados.
  • Establecer un límite estricto a la incineración, ya sea sin o con recuperación de energía, para el año 2025, a los residuos no reciclables y no biodegradables para los que la incineración sea la única opción válida.
  • Reducción vinculante, progresiva de los vertederos existentes, desarrollada en coherencia con los requisitos para el reciclaje, en tres etapas (2020, 2025 y 2030), lo que lleva a una prohibición al depósito en vertederos, a excepción de determinados residuos peligrosos y desechos residuales para los que los vertederos es la opción más racional.
  • Introducción de cuotas a los vertederos y la incineración, así como promoción de envases biodegradables para los alimentos, basados en materiales biológicos.