Muchas voces de muchos economistas y agencias de economía se alzaron para anunciar que el colapso del sistema capitalista sería en septiembre del año 2015, en esa fecha sobrevendría el cacareado crash bursatil y el hundimiento de todas las bolsas mundiales entrando el mundo en una gigantesca recesión similar a la que en los años treinta desembocó en una segunda guerra mundial, sumiendo al mundo en una gran inflación y pobreza y generando conflictos, guerras y rebeliones e incluso dando inicio a la tan temida tercera guerra mundial que también según muchos se espera en próximas fechas, ahora es el reputado analista económico y economista Martin Armstron de origen estadounidense quien predice un desplome total de la economía pero para un mes más tarde, concretamente para el 7 de octubre del año 2015.

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Todo es debido a que la crisis de deuda ha generado en los estados falta de solvencia y crisis de confianza, de la misma manera que Grecia concita la desconfianza de todos e irremisiblemente tendrá que salir del euro ya que su deuda es impagable, varios estados que le siguen, entre ellos España, se enfrentarán al mismo problema: una crisis de solvencia.

Al volverse los estados insolventes debido a que su deuda no podrá pagarse nunca los inversores y ahorradores huyen de poner su dinero en los bonos de deuda buscando otras nuevas fuentes de lucro que por desgracia no se encuentran, por eso el economista Larry Edelson también pronostica un gran crash del sistema económico derivado de la crisis de deuda.

Las bolsas chinas pudieron hacer frente a su crash bursatil de una forma que coarta las libertades públicas y empresariales: con la injerencia del estado dentro del propio sistema especulativo amenazando con penas de cárcel a los que realicen alguna operación que diera el traste con la economía del sistema aunque fuera la consecuencia lógica y natural de la economía.

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Ésto último fue muy criticado pero las bolsas respiraron eventualmente por lo que desde los #Estados Unidos la bolsa de Nueva York aplaudió la situación, lo que llevó a muchos a debatir si debemos ponernos en manos de la seguridad estatal a riesgo de perder libertades personales.

Debemos pensar finalmente que, cómo en China, pudieran acabar existiendo medidas desesperadas que salvasen la situación para evitar el crash financiero inminente, una de ellas la desaparición del dinero físico, por poner un ejemplo.