Justo ahora hace cinco años que España entera vibraba emocionada, tras el gol de Iniesta y la consecución del campeonato del Mundo para España, después de levantar la Copa como capitán de aquella selección ya histórica, #Iker Casillas terminaba de emocionar a todos los españoles ya entusiastamente emocionados con el logro deportivo nunca antes conseguido, con un beso que también se convirtió en histórico a la periodista Sara Carbonero, hoy esposa y madre del hijo de Iker, mientras realizaba su trabajo de entrevistar el capitán del equipo campeón.

Aquella noche Casillas no sólo había sido el novio que besaba a la amada en directo ante millones de espectadores, no sólo había sido el gran capitán que había levantado la Copa que aupaba España entera, antes de ello, y para hacerlo posible, antes del gol de Iniesta, Casillas había salvado el partido y el campeonato con una milagrosa parada al holandés Robben.

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Aquella noche de hace cinco años, Iker, que ya atesoraba unos cuantos títulos con el #Real Madrid, una Eurocopa con España y varios reconocimientos individuales como mejor portero del Mundo, alcanzaba la Gloria y tocaba el cielo definitivo como deportista y como persona. Aquella noche de hace cinco años Iker se convertía en San Iker, canonizado no sólo para los aficionados al deporte y no sólo para los españoles, siendo uno de los personajes más admirados y respetados en todo el planeta.

 Pero la vida es dura y la gloria siempre efímera. Cinco años después de haber llegado al cielo, Casillas ha vuelto a dejar imágenes para la Historia con la rueda de prensa que ha dado en su despedida del Real Madrid, despedida con la que, probablemente vaya a marcar la salida del Infierno que para él han sido sus últimos años en el club de su vida, desde niño.

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Es posible incluso que la salida de Iker del Madrid se haya retrasado un año gracias el periodo de paz conseguido por la buena labor de otro serñor, Ancelotti, y la consecución de la Décima, tal vez hicieron pensar a Iker que su situación personal en el club de sus amores también podía cambiar. Espejismo, un año después, tran una temporada sin tíntulos, ni Carlo ni Iker están ya en el Real Madrid.

Y lo peor de todo es que probablemente tampoco el Real Madrid está ya en el Real Madrid. El mejor club de la historia del fútbol, el más laureado, el de los mejores jugadores, emblema durante décadas del señorío dentro y fuera de los terrenos de juego, no ha tenido hoy la dignidad suficiente para darle a su capitán, a su jugador más laureado, al ejemplo para los niños de su cantera, con más de 25 años en el club, desde los nueve añitos de edad, una despedida mínimamente adecuada. Al contrario, le han dado la más triste, le han dejado sólo, completamente sólo, con la compañía de absolutamente nadie, para dar la rueda de prensa de su despedida del club. 

Triste, muy triste la imagen de Iker Casillas dando las gracias y despidiéndose, a duras penas, entre sollozos, pero Iker está abriendo hoy una nueva etapa de su vida, en el Oporto, etapa que puede ser esperanzadora y gloriosa.

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Más triste, y de difícil remedio, la imagen de hoy del Real Madrid, definitivamente convertido en un club sin sentimientos, más que los caprichos de su presidente.