Fueron 18 los coches vendidos. Esta es la cifra (simbólica, si se quiere) de los coches que España vendió en EE.UU. en 2012, cuando la crisis estranguló el sector automovilístico español y que capitalizó miles de despidos en varios puntos de España.

Ahora 53.537 unidades. Esta flamante cifra es la que el Departamento de Comercio Estadounidense ha blandido como estandarte para el mercado de la automoción española en 2014, una cifra que no para de crecer y que todo apunta a que irá a más en los próximos años.

Hasta hace tan solo unos años, nuestros vecinos europeos eran los que nos arropaban con sus compras en medio del hundimiento del sector automovilístico español, que a duras penas podía sobrevivir en sus números rojos, rozando la bancarrota total. 

Y es que Estados Unidos es el segundo mercado mundial del automóvil después de China, la economía pujante asiática que además ve con buenos ojos la nueva casi paridad del euro con el dólar y que parece que recibirá con los brazos abiertos los nuevos SEAT que se diseñarán en la península y que pueden que se fabriquen en tierras del Dragón Asiático.

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Alemania, motor de Europa

Pero no todo son buenos augurios. Alemania sigue siendo el motor económico y automovilístico europeo, quien nos adelanta (616.531 unidades vendidas) con sus BMW, Mercedes y Audi y un 63% de cuota europea, y un país tan sorprendente como Hungría nos ha superado en ventas, por no hablar del Reino Unido, otro duro escollo a superar.

Hablando con las cifras en la mano, hemos vendido casi 1.000 millones de euros en el sector, de un total de 39.000 millones totales que ha sumado el sector automovilístico. Casi 55.000 unidades españolas es una cifra respetable, pero no deja de ser una cifra humilde si contamos con que sólo representa el 2.2% de un total de dos millones y pico de vehículos producidos en la Península Ibérica.

Con todo, y dados los vientos de buenos augurios que (por fin) se permiten propagar los políticos en sus citas electorales, todo hace pensar que, si no aquí, nuestra salvación está en nuestros países europeos o más allá del Atlántico, en el sueño americano