A lo largo de la historia nos hemos encontrado lugares de nuestro planeta que en un momento de fortuna o casualidad han pasado de ser completamente invisibles a los ojos de los demás, a ser envidiados por el resto de los mortales. Pongamos como ejemplo a los países productores de petróleo que en un momento de su historia pasaron de ser meros observadores de los hitos de los demás, a ser protagonistas del éxito cuando se descubrió tan preciado elemento. Podríamos decir lo mismo de los países que poseen diamantes, oro y demás metales preciosos, cuya riqueza natural está fuera de toda duda. Quién no conoce países como los del Golfo Pérsico por su petróleo, las minas de diamantes y oro del continente africano o la riqueza inmensa que tienen países como Venezuela.

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Esto es lo que ocurre con un desconocido pueblecito situado entre la provincia de Teruel y Valencia, de nombre Sarrión. Situado en una de las zonas más despobladas de nuestra geografía, pocos sabíamos de él hasta ahora. Sin lugar a dudas es un referente a nivel mundial en el cultivo de una de los hongos más apreciados y cotizados de todos, la trufa negra.

Este pueblo de 8.600 habitantes es de los mayores productores mundiales de trufa negra. Si en la pasada recolección se produjeron unas 40 Toneladas en todo el país, 36 Toneladas venían de esta localidad. No olvidemos mencionar que en el país vecino, Francia, se recolectaron unas 50 Toneladas. Viendo estos datos podemos considerar la magnitud que tiene este pueblo en el cultivo de la trufa negra.

Con toda la crisis que sacude nuestra geografía y la emigración de los jóvenes, Sarrión, gracias a este cultivo ha conseguido frenar el paro y se ha convertido en un lugar próspero.

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Pero a pesar de todo ello aún hay que conseguir una industria de manufacturación que consiga elaborar el cultivo y consiga dejar muchos más ingresos en nuestro país. De hecho Francia e Italia son los países que más importan nuestra trufa pues son más utilizadas en sus cocinas que en las nuestras. No olvidemos que el precio de un kilo de esta delicatessen puede oscilar entre los 500 y 600 euros, un precio realmente prohibitivo para muchos bolsillos.