Suiza, Noruega y Venezuela encabezan la tabla de los países más caros del mundo. El estudio se ha realizado teniendo en cuenta el índice de precios al consumo realizado por Numbeo, una gran base de datos en cuanto a precios y costes en el mundo. Estas listas suelen ser de bastantes utilidad para inversores o simplemente para viajeros que planeen su próximo destino turístico.

Suiza y Noruega no sorprenden a nadie en cuanto a que estén en el podio, pero, ¿Venezuela? El estudio tiene en cuenta el coste de la alimentación (productos básicos), el transporte, la restauración y los bienes de consumo. El estudio ha tomado como referencia a la ciudad de Nueva York, que tiene un IPC de 100 puntos, Suiza tiene 126.03, por lo tanto un 26% más cara que la ciudad de los rascacielos.

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Noruega quedaría segunda con 118,59 y Venezuela tercera con 111,5, este último caso se debe a la inflación que ha sufrido en los últimos meses el país gobernado por Nicolás Maduro. Nuestro país se encuentra situado en el puesto número 40, entre Zimbabwue y Eslovenía. La lista quedaría de esta manera:

Países más caros del mundo

  1. Suiza (126,03)
  2. Noruega (118,59)
  3. Venezuela (111,5)
  4. Islandia (102,14)
  5. Dinamarca (100,6)
  6. Australia (99,32)
  7. Nueva Zelanda (93,71)
  8. Singapur (93,61)
  9. Kuwait (92,97)
  10. Reino Unido (92,19)

Países más baratos del mundo

  1. India (26,27)
  2. Nepal (28,85)
  3. Pakistán (30,71)
  4. Túnez (34,06)
  5. Argelia (34,10)
  6. Moldavia (34,72)
  7. Egipto (37,22)
  8. Macedonia (37,41)
  9. Siria (38,24)
  10. Colombia (38,92)

En cuanto al turismo, es destacable cara a los visitantes la presencia de países con gran potencial como India, Egipto o Tunez, especialmente este último que a sus bajos precios suma unas condiciones sociales y políticas sin sobresaltos. Esto esta afectando notablemente a Egipto que en los últimos años ha reducido sus niveles de visita y por lo tanto de ingresos.

La vieja Europa contempla como Moldavia y Macedonia están entre los 10 países más baratos, oportunidad para el turismo de naturaleza, prácticamente sin explotar en ambos países, así como para los inversores, que tendrán como contrapartida la poca industrialización y los todavía altos niveles de corrupción entre las administraciones de los países.