Desde el Neolítico, independientemente de quien cuente la historia, hay dos roles claros e intransferibles entre hombres y mujeres. Ellos dedicados a trabajar fuera de casa y ellas al cuidado del hogar, hijos y personas mayores a su cargo. Por suerte, estas estrictas líneas se van desdibujando con el paso del tiempo y, hoy en día, la participación femenina en el campo laboral va adquiriendo cada vez mayor relevancia, aunque aún está unas décadas por detrás de igualar a la presencia masculina.

Sin embargo, hay otras costumbres que no cambian, como el hecho de asumir mayores responsabilidades en el hogar. No hablamos del reparto de las tareas domésticas, que cada vez parece más igualitario en las familias en las que ambos trabajan, sino al cuidado de menores o de personas ancianas o con discapacidad.

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En estos casos, la mujer sigue sacrificando su tiempo, esfuerzo y vida, en un porcentaje aplastantemente mayor al de los hombres. Claro que tampoco es de extrañar que sean ellas las que renuncien a su trabajo cuando el salario que reciben es menor al de sus maridos y, por tanto, más prescindible; lo que pone de nuevo de manifiesto la brecha salarial de género.

Según un informe reciente, publicado por la UGT (Unión General de Trabajadores), en el año 2013 el 95%, equivalente a medio millón, de las personas inactivas para dedicarse a cuidados familiares y de personas dependientes fueron mujeres. Y esto, según señala Almudena Fontecha, Secretaria para la Igualdad de la UGT, no hace otra cosa que recordar que "en el ámbito privado, los hombres no concilian; en el ámbito empresarial no se dan las facilidades para conciliar y en el ámbito público hay una clara exoneración de las responsabilidades".

Y es que, a la hora de pedir una reducción de jornada, una excedencia o una baja por maternidad/paternidad, son siempre las mujeres las que asumen la responsabilidad, independientemente de las consecuencias que ello pueda conllevar a su vida profesional, a la que renuncian en pos de la familia.

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Viendo la acentuada desigualdad que existe entre ambos géneros la pregunta es, ¿no sería mucho más fácil para ellas continuar con su vida si ellos colaboraran algo más?

Esta es precisamente la intención tras la publicación de este informe, la de hacer un llamamiento a 'una paternidad corresponsable' y cooperativa en el ámbito doméstico, que por muchos continúa aún infravalorado, a pesar de que con las horas que estas mujeres trabajan en sus hogares y dedican a los cuidados podrían llegar a ganar un total de 279,573 millones de euros, si se remunerase. Esto equivaldría a crear al rededor de 10 millones de empleos nuevos. Cifras escalofriantes tratándose del siglo XXI y pensando que todo este peso recae siempre sobre las mismas.

Fuente: Informe de la UGT 'Trabajar igual, cobrar igual, conciliar igual. Una paternidad corresponsable".