Durante 2014 España no creció al 1,4% sino al 0,9% si nos atenemos a los datos del Producto Interior Bruto (PIB) a precios de mercado que proporciona el Instituto Nacional de Estadística. El gobierno, el Banco España y otras instituciones suelen aludir a la primera cifra, que es el PIB a precios constantes y que es la empleada para las comparaciones internacionales.

El inconveniente que tiene este cálculo es que en una situación de caída en los precios como la actual, este sobrevalora la riqueza generada. El valor de los bienes y servicios producidos en este caso incorpora los precios del año 2010 -último año en que la contabilidad nacional introdujo cambios en la base-, no los de 2014, que son un 2,6% inferiores.

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La variación de los precios de todos los productos de la economía viene recogida en el deflactor , al ser el cociente entre el PIB a precios de mercados y el PIB a precios constantes. Para 2014 el efecto de los precios sobre el PIB es del -0,5%, cifra que como es natural coincide con la diferencia entre estas dos variables.

Lo cuál supone un crecimiento real de 9.288 millones de euros con respecto al año anterior, hasta 1,058 billones de euros. Teniendo en cuenta las últimas previsiones de crecimiento e inflación de Bruselas para 2015, la riqueza real para España sería del 2,3% -previsión de PIB- menos el 1,5% -IPC estimado-, esto es, del 0,8%.

El nivel de crecimiento económico contrasta con el nivel de pasivos en circulación del conjunto de Administraciones Públicas, qué se elevó en casi 134.000 millones de euros en los tres primeros trimestres del pasado año, hasta llegar a 1,49 billones de euros.

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Según el Banco de España (BdE) en el mismo período la deuda externa subió en torno a 100.000 millones de euros, alcanzando 1,70 billones de euros.

Según señala el economista Roberto Centeno en el diario digital El Confidencial, el déficit público real en 2014 fue del 7,8%, lejos de las previsiones del 5,8% para ese año. En base a los últimos datos del BdE de déficit primario este se sitúo en el 3,7% en 2013.

Esta variable es el déficit público menos los gastos de intereses de la deuda y sirve para mostrar cuál hubiese sido el saldo presupuestario sin la herencia originada por los descuadres de años anteriores. Un Estado emite deuda para financiar el déficit que conlleva el pago de intereses.

No hay que obviar que el parlamento español aprobó en 2012 la Ley de Estabilidad Presupuestaria y Sostenibilidad Financiera, lo cual obliga a las Administraciones Públicas a reducir su déficit público estructural -ajustado al ciclo- en unos 70.000 millones de euros y su deuda pública computable en casi 400.000 millones de euros en los próximos cinco años. #Crisis