La práctica hace al maestro, y por desgracia, casi todos aprendemos por las malas (o lo que es lo mismo, de los errores). El mundo empresarial no es una excepción. Toda empresa, ya sea grande, pequeña o tratándose de un empresario autónomo, no puede evitar equivocarse en muchas ocasiones.

Hoy ofrecemos una serie de fallos que debes evitar cometer a toda costa, siendo bastante generalizados y ciertamente previsibles, dada su habitualidad. No olvidemos que no solo debemos aprender de nuestra propia experiencia, el saber popular nos recuerda que es bueno escarmentar por ojo ajeno.

El primer error clásico, al igual que sucede a la hora de optar por una especialidad para formarnos (ya sea carrera, posgrado o bachiller), es elegir el mismo lugar donde entra un amigo o familiar al que tenemos aprecio.

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La amistad no siempre lo es todo, cuando uno comparte un proyecto, tus familiares y amigos pasan a ser socios, empleados o superiores, de modo que tienes que elegir el más eficaz, no el más afín. No siempre permaneceremos en nuestro negocio y a veces, tendremos que delegar en ellos, no conviene arriesgarse.

Soy Entrepreneur nos recomienda en un reciente artículo mantener una relación fluida y abierta con nuestro equipo, además de planear nuestros objetivos y propiciar un buen clima de trabajo.

Desacierto clásico que puedes visionar en los programas de restauración que tanto se han puesto de moda (como Pesadilla en la Cocina), es aventurarse en un proyecto o sector en el que no se tiene experiencia. Precisamente en este programa, comentó el chef Gordon Ramsay que la mayoría de los restaurantes cierran antes de su primer aniversario.

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Otro fallo muy común es no prestar la atención debida a los clientes. Puede que los negocios los dirija el empresario, pero los mantiene el capital que emana de sus usuarios o compradores. Los economistas nos recomiendan estudiar la viabilidad del negocio en base a su localización geográfica y el poder adquisitivo de la clientela según la situación económica.