La fracturación hidráulica horizontal o "fracking" en inglés, es una técnica que se utiliza para la extracción de recursos no convencionales (gas y petróleo) del subsuelo. El método para la extracción del gas es el siguiente: en primer lugar se perfora el terreno y se introduce verticalmente una tubería de acero recubierta de cemento hasta las capas de pizarra, que pueden ser entre 400 y 5000 metros de profundidad. Cuando llega a estas capas, se sigue perforando pero horizontalmente entre un kilómetro y medio hasta tres. Seguidamente se utilizan explosivos para hacer pequeñas grietas en la pizarra, después se inyectan a través de la tubería toneladas de agua mezclada con arena y químicos. Esta presión de agua fractura las rocas y libera el gas acumulado en ellas, retornando a la superficie este gas y entre un 15 y un 80% del líquido inyectado.

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La arena se mezcla con el agua para que las fracturas no se taponen y cierren al parar el bombeo. En el caso de los químicos, evitan que el gas se contamine y la corrosión.

Los gases no convencionales están en rocas poco porosas, lo que hace que la concentración sea menor y muy difícil de extraer. Con este método, al romper las capas de pizarra, se libera el gas en concentraciones más grandes y se lleva a la superficie para ser recogido.

Gracias a esta técnica, cuando hace años se creía que el petróleo tenía los días contados debido a que los recursos eran muy limitados, ahora se puede acceder a los recursos no convencionales de una forma rentable y segura. Desde Repsol indican que se están encontrando grandes volúmenes y es una interesante fuente de recursos, ya que se están sacando de yacimientos que ya se daban por agotados; además supondrá una aportación decisiva en las próximas décadas para el suministro de energía a nivel mundial.

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Los detractores de esta técnica afirman que los productos y aditivos utilizados incluyen sustancias cancerígenas y tóxicas que afectan irreparablemente al subsuelo, además de la contaminación de aguas superficiales. Indican también que puede afectar a la salud humana y que en las zonas donde se hacen estas perforaciones hay riesgo sísmico. Precisamente sobre esto último, un reciente estudio confirmó que el "fracking" estaba detrás de varios seísmos sufridos en Ohio (Estados Unidos) en marzo del 2014. Se registraron cinco seísmos de 2,1 y 3 de magnitud en la escala Richter. Justo en esa época, la empresa Hilcorp Energy se encontraba realizando a menos de un kilómetro, unas operaciones de extracción de hidrocarburos a través de la técnica de fracturación hidráulica. A pesar de que se sabe que este tipo de operaciones puede desencadenar pequeños seísmos, la población no lo llega a notar, pero en esta ocasión alcanzó un grado mucho mayor, despertando la alarma del Departamento de Recursos Naturales de Ohio, ordenando paralizar la extracción ese mismo día.

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El estudio concluyó en que se no se creó una falla con la fracturación hidráulica, si no que ya existía dicha falla aunque la desconocían y las perforaciones la activaron.

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