La disyuntiva a la que se enfrentan los griegos el domingo es simple. Pocas veces en la Historia un electorado se ha enfrentado a una elección con una decisión tan económica, por encima de ideologías, porque también pocas veces un electorado ha acudido a las urnas tan angustiado económicamente. Y pocas veces también lo que vayan a decidir unos pocos millones de personas de un pequeño país va a tener una repercusión tan inmediata y directa sobre tantos millones de sus vecinos y socios de la #Unión Europea y, muy particularmente, vecinos y co-sufridores económicamente del Sur de Europa, como España, por ejemplo.

Prueba de ello es el viaje que, por sorpresa, Mariano Rajoy hizo hace unos días para apoyar a su correligionario Samaras y que el jueves, Pablo Iglesias, líder de #Podemos, participará en el mitin de su "hermanado" Tsipras de Syrizia.

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Porque lo que pase en Grecia a partir del domingo repercutirá muy directamente en lo que ocurra en España, no sólo económicamente, sino también electoralmente.

Dos son los posibles ganadores de las votaciones. Por un lado, el actual gobernante, Samaras, del conservador Nueva Democracia. Por otro lado, el más que probable ganador según todas las encuestas, el izquierdista Alexis Tsripras, de Syriza. Antonis Samaras, defiende que seguir con la política de recortes y austeridad, impuesta por la troika (FMI, BCE y CE) es el único camino viable. Por contra, Syriza promete un cambio radical en la política económica y, en primer lugar, como punto angular de todo el programa económico de Syriza, renegociar la deuda griega, deuda que no sólo no pueden pagar sino que, cada vez es mayor, como mayor es cada vez la ruina de Grecia, a pesar de los rescates recibidos.

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La renegociación que pretende Syriza es clara, pagar menos y después. Es decir, una quita y un aplazamiento de la deuda. Lo primero que hay que recordar, por lo que a nosotros respecta, es que nosotros, los españoles, somos también acreedores de los griegos, tanto individualmente como inversores o ahorradores, aunque en muchos casos ni lo sepamos, como partícipes de fondos de inversión o de planes de pensiones, y también como Estado. Porque los rescates que hace la Unión Europea de sus países miembros no se hace con billetes fabricados por el Banco Central Europeo, sino con dinero que ponen el resto de socios de la Unión, en este caso, 26.000 fueron los millones de euros que le tocaron aportar a España para el rescate griego.

Pero mucho más que acreedores de los griegos, lo que somos los españoles es deudores en general. La deuda pública española está en cifras de récord histórico. Por eso, mucho más que lo que los griegos puedan dejar de pagarnos, no interesa lo que pase con la deuda griega como ejemplo de lo que puede pasar con la nuestra.

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Pablo Iglesias y Alexis Tsripras lo tienen muy claro, por eso Podemos y Syriza se muestran más que hermanados y se proponen como puntas de lanza de la revolución democrática que, según ellos, precisa todo el Sur de Europa, entendiendo como Sur al conjunto de países víctimas de la política económica de la Unión, política que solo beneficia a las naciones ricas del Norte, particularmente a Alemania.

En este sentido son más que significativas las declaraciones del responsable de Economía de Syriza, Giannis Miliós: "Queremos llegar a un acuerdo como el que perdonó la deuda a Alemania en 1953". Todo un torpedo dialéctico dirigido a la línea de flotación de la conciencia alemana.