El mundo cuenta en la actualidad con una cifra de parados de 201 millones de personas. Una cifra que supone 31 millones de personas sin #Trabajo más que antes de iniciarse una crisis a la que todavía se le augura un largo recorrido.

Tanto es así que, según la Organización de Internacional del Trabajo (OIT), en los próximos cuatro años la crisis económica seguirá destruyendo empleo en todo el mundo hasta elevarse en 11 millones más el número global de desempleados y situar su cota en 212 millones de personas sin trabajo.

Y es que en este mismo año en el que muchos se aventuran a hablar de recuperación, las previsiones de la OIT auguran un aumento de tres millones de desempleados a nivel terráqueo que se verá incrementado en otros ocho de aquí a 2019.

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Unas cifras que muestran a las claras la gravedad de un asunto que afecta a prácticamente la totalidad de países del planeta, y que está azotando especialmente a los trabajadores más vulnerables, aquellos que lo hacen por cuenta propia y a los que poseen empresas familiares, generándose en millones de casos nuevos empleos que no ayudan a salir de la pobreza a sus poseedores.

En cuanto al caso español, la OIT prevé que el paro en España inicie un descenso progresivo pero muy lento hasta 2019, momento en el que se espera que este haya rebajado su cota hasta los 21,49%. Es decir, tres puntos menos que al cierre de 2014.

También en relación a nuestro país, la OIT pone el grito en el cielo para denunciar que es en España donde más ha crecido la desigualdad entre ricos y pobres en los últimos años, en una tendencia peligrosa dada la precaridad de los nuevos empleos que se están generando y que sirven para maquillar las cifras de desempleados.

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A nivel global, la OIT plantea en sus conclusiones la necesidad de subir los salarios para los trabajadores se puedan asentar de nuevo en una clase media capaz de consumir y hacer mover de nuevo el juego de la economía. De lo contrario, sus próximos previsiones podrían llegar a ser algo menos alentadoras.