Corporación Dermoestética era una empresa valenciana que nació en 1979 y que contaba con 45 clínicas propias en España y 5 en Portugal. Según su página web, la empresa pretendía "acercar la salud, el bienestar y la belleza, a toda la sociedad". Entre las operaciones de estética que practicaba estaban reducciones de estómago sin cirugía, tratamientos láser de rejuvenecimiento, blanqueamiento dental, trasplantes capilares, aumentos de pecho o depilación láser.

José María Suescun, su fundador, presidente y principal accionista, tuvo su primer contacto con el sector estético trabajando para una multinacional alemana de centros capilares.

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En dicho trabajo pudo comprobar el gran potencial que estos servicios estéticos tenían, entre las pujantes clases urbanas que surgieron en España tras la Transición.

Por ello, el crecimiento de Corporación Dermoestética fue en paralelo al incremento de rentas que los españoles tuvieron, entre la Transición y el estallido de la crisis que actualmente vivimos. Pero igual que el desarrollo económico de España aupó a esta empresa a lo más alto, hasta convertirla en uno de los valores del Ibex 35, la crisis actual ha sido determinante en su cierre. En cualquier caso, su andadura en bolsa fue accidentada y el valor real de la compañía siempre fue motivo de controversia. Sus acciones, que empezaron valiendo 9.91 euros, se vendían a 33 céntimos cuando, tras ocho años, dejó de cotizar en el 2013.

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Amén de Portugal, la empresa llegó a tener delegaciones en Italia, Reino Unido y hasta en México. Sin embargo, en el 2008 se deshizo de su filial británica, compuesta por 17 clínicas. Poco más tarde, ese mismo año, también vendió su negocio en Italia.

Los acontecimientos anteriores eran síntomas claros de que la empresa estaba atravesando dificultades, pero su verdadero estado lo conocimos a mediados del pasado mes de diciembre, cuando se declara el preconcurso de acreedores. Uno de los motivos por el que éste se declara es la importante deuda a corto plazo que la empresa tiene, que asciende a 15,4 millones de euros. El otro, que sus ventas se habían reducido desde los 29 a los 23 millones de euros, en los dos últimos ejercicios económicos cerrados.

En el momento de declararse el preconcurso, también se empezó a preparar un Expediente de Regulación de Empleo (ERE) para su extinción, que afectará a 340 trabajadores de los que 200 son médicos especialistas. Sin embargo, el cierre también afectará a los pacientes. Algunos de ellos pueden verse afectados por la modalidad de pago que les ofreció la empresa, que les permitía financiar hasta en cinco años, el pago de servicios cuyo precio estaba entre los 3 mil 500 y los 4 mil euros, Además, también se verán afectados los pacientes que tenían operaciones pendientes o los que aún debían practicarse alguna revisión. En cualquier caso, tanto los trabajadores como los pacientes afectados están agrupándose entorno a un mismo bufete que defienda de modo conjunto sus intereses.