Todo parece indicar que este año los relojes inteligentes (smartwaches) se van a convertir en uno de los regalos estrella de la Navidad y que a final de año sus ventas en España podrían superar los 200 millones de euros. Hay analistas como Canalys, que estiman que a nivel mundial se venderán unos 5 millones de estos dispositivos, aunque otros como Gartner elevan esta cantidad a los 7 millones. Sea una u otra la cifra definitiva, todavía se encuentra muy lejos de los 1.000 millones de smartphones que se estima que se expenderán este año en todo el mundo.

Hay que tener en cuenta que los smartwaches todavía están en la fase de introducción de su ciclo de vida, sobre todo si lo comparamos con los smartphones o incluso con otros dispositivos móviles tales como las Google Glass, los destinados al fitness o los de control sanitario.

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Con todo, el 2014 ha sido bastante positivo en términos de ventas y los expertos auguran un mayor incremento en el verano de 2015, cuando Google lance su próximo smartwach o en otoño, cuando lo haga Apple.

Para que los relojes inteligentes tengan una rápida fase de crecimiento, deberán salvar algunos importantes obstáculos. Entre ellos, su elevado precio o que es preciso utilizarlos vía Bluetooth con un smartphone, con el coste adicional que esto supone.

Asimismo se deberán mejorar sus funcionalidades, pues la mayoría de ellos ejecutan menos de 20 aplicaciones, entre las que se encuentran las básicas de un smartphone: cámara, micrófono y altavoces. Desde la perspectiva del marketing esta mejora ayudará a que se clarifique la propuesta de valor que estos dispositivos ofrecen a sus compradores.

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Por el momento, la mayoría de los modelos no son tan inteligentes como su nombre indica. En realidad se trata de una pantalla adicional que da la información más relevante y que evita tener que sacar el móvil del bolsillo. Lo que hace es utilizar el cerebro del teléfono móvil para realizar casi todas las tareas y ejecutar sus aplicaciones. Sin embargo, y aunque los nuevos modelos van teniendo funciones más independientes del móvil, la pregunta es si esto es suficiente para atraer a muchos más compradores.

También deberán mejorarse aspectos de diseño. La estética es un aspecto importante en el proceso de decisión de compra de este tipo de artículos. En general, un smartwach suele ser demasiado grande (sobre todo los primeros que se comercializaron) y resulta poco atractivo llevarlo puesto por la calle.

Parece claro que cada vez menos personas utilizan el reloj sólo por su funcionalidad. Hay personas que lo utilizan como un complemento de moda e incluso como símbolo de estatus. Además hay que tener en cuenta que los móviles liberaron muchas muñecas, al asumir la función de dar la hora, que hace años era un cometido exclusivo del reloj. No obstante, y aunque pueda resultar paradójico, el smartphone puede volver a poner el reloj en nuestras vidas, aunque, eso sí, ahora en una versión "inteligente".