Cada vez son más el número de expertos que comparten la hipótesis de que a lo largo del 2015, el precio del petroleo podría desplomarse hasta los 20 dólares. Uno de los primeros en manifestarse en este sentido fue Anatole Kaletsky, un prestigioso economista y periodista británico. Le siguió Gary Shilling, un prestigioso analista financiero y colaborador de Bloomberg y ahora el Ministro de Petróleo de Arabia Saudí, Alí al-Naimi.

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Como consecuencia de la guerra de precios existente, en lo que va de año el precio del petroleo ya ha caído un 50%, Sin embargo, lejos de terminar su caída, parece que se va intensificando semana tras semana, sin que en estos momentos esté claro quién ganará la batalla.

Por ello, está dando mucho que hablar las declaraciones que el Ministro de Petróleo de Arabia Saudí ha realizado a un prestigioso medio de comunicación de su país. Textualmente dijo: "Recortar la producción no está en la agenda de la OPEP, sea cual sea el precio del barril, da igual que caiga hasta 20, 40 o 50 dólares, es algo irrelevante". 

Arabia Saudí estaría dispuesta a incrementar su producción de crudo con el objetivo de provocar con ello un crecimiento de su cuota de mercado. Su Ministro de Petroleo considera que una mayor producción, a un precio inferior, estimularía la demanda de crudo saudí y les permitiría captar nuevos clientes. Ello sería posible gracias a que su país y otros productores de la OPEP podrían soportar precios bajos durante largo tiempo, gracias a que sus costes de producción son muy reducidos, de apenas 4 o 5 dólares por barril.

Por ello, no seria extraño que el petróleo siguiera bajando hasta situarse en una horquilla de precios de entre los 20 y 50 dólares el barril. A ello contribuirían: 1) las mejoras tecnológicas que en la industria se están aplicando; 2) la debilidad futura de la demanda de crudo, debida a la mayor preocupación por el medio ambiente; 3) la continua búsqueda de energías alternativas más limpias; 4) el aumento en el mercado de la oferta de crudo,

Precisamente, con referencia a este último aspecto, el aumento de la oferta de crudo no solo será consecuencia de las decisiones que en este sentido puedan tomar Arabia Saudí y otros países miembros de la OPEP. A dicho aumento también contribuyen otros factores como el final del conflicto en Irak y Libia o la revolución del shale oil y el fracking en Estados Unidos.

Para ser rentables, el fracking y el shale oil necesitan un precio del crudo que oscila entre los 40 y 50 dólares el barril. Es por ello que su contribución a la oferta de crudo esta muy condicionada por esta circunstancia. Según Anatole Kaketsky, el prestigioso economista y periodista británico, en circunstancias normales, en el futuro el techo del precio del petroleo West Texas nunca superará los 50 dólares por barril. Cuando se supere dicho precio, la maquinaria del fracking se pondrá en marcha y producirá crudo hasta que los precios vuelvan a caer.