El precio del barril de petróleo está desplomándose y esto puede parecer que es bueno para todos. Pero no es exactamente así. Varias compañías aéreas están viendo cómo sus beneficios se reducen por este motivo. ¿Cómo es posible esto? Por las pólizas de seguro contratadas hace unos 10 años.

Tras la Segunda Guerra del Golfo, el precio del barril se disparó y alcanzó máximos históricos. Ante la previsión de que esto sucediera y se convirtiera en un serio problema, varias compañías aéreas se movilizaron para encontrar una solución que afectara mínimamente a sus beneficios. Fue entonces cuando contrataron pólizas de seguro contra la inminente subida que se esperaba y que fue una sangría para los bolsillos de los usuarios de gasolina y diésel, registrándose precios por litro que llegaron a situarse por encima de 1,50 euros.

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Las pólizas contratadas les permitieron tener beneficios mucho más altos que las compañías de la competencia que no lo habían hecho tenían, a pesar de haberse adoptado la tasa de incremento del precio de combustible que se empezó a pagar desde entonces en todos los billetes de los pasajeros. Los seguros servían de colchón ante las subidas continuadas y les dejaban los precios a una tarifa que variaba en menor proporción, e incluso algunas de esas pólizas fijaban una tarifa fija, con lo que ello suponía para las arcas de las compañías aéreas.

Pero ahora, con la caída libre que están sufriendo los precios, se les ha dado la vuelta a la tortilla y lo que hasta ahora eran grandes ahorros en combustible se ha convertido en un recorte de esos beneficios frente a los que tienen el resto de compañías que no contrataron esos seguros.

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Porque los costes de esas coberturas que aseguraban una incidencia escasa o nula de los altos precios ahora se deben seguir pagando, a pesar de que han bajado por debajo de los que les mantenían las pólizas contraídas.

Compañías como Delta Airlines o Southwest Airlines tenían este tipo de pólizas, ya que puede llegar a representar más de un tercio de los gastos totales de explotación de una compañía de transporte aéreo. Estas compañías tenían programas de cobertura exitosos para obtener precios baratos, pero ahora el pago de esos seguros les supone la pérdida de buena parte de esos beneficios. Estas condiciones son buenas para unos precios mínimos y máximos estipulados. Pero cuando los precios caen en picado como ahora, las compañías ven como aumentan las obligaciones financieras contraídas con bancos e intermediarios.

Esto significa que se encuentran con seguros carísimos contra altos precios que ahora no necesitan provocando grandes pérdidas. Esto contrasta con los beneficios que supone en compañías que no tenían estos seguros, que ven cómo aumentan a medida que cuesta menos el barril.

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Delta conseguirá ganancias de unos mil 700 millones de dólares, cifra muy superior en el caso de American Airlines, su mayor rival, que dejó de contratar este seguro a partir del 2013. Southwest calcula que por cada dólar que baje el precio, sólo obtendrán un ahorro de 80 centavos.

Según Delta, el cambio de un centavo en la cotización del barril, les repercute unos 40 millones de dólares. A nuestro bolsillo le representa mucho menos, pero el daño que produce el aumento de la gasolina es superior al que ahora tienen que asumir las grandes empresas de transporte aéreo por su bajada. Así que no creo equivocarme al decir que los usuarios finales desean que siga cayendo el precio, por mucho que les afecte a las aerolíneas. #Trasporte publico