New York Magazine ha dado a conocer una increíble historia de un joven de 17 años llamado Mohammed Islam quien ganó 72 millones de dólares en la bolsa. Con su corta edad vendía y compraba acciones durante las horas de almuerzo de la escuela.

Con el dinero que ha ganado Mohammed se compró un BMW y aprovecha para salir a cenar con sus amigos e invitarlos a comer caviar. El joven vive en Nueva York y es hijo de bengalíes, se ha convertido en el presidente del club inversionista de su escuela. Aunque por razones de seguridad ha decidido no dar el número exacto de lo que ha ganado sólo ha dicho que tiene ocho cifras. Se cree que rondan los 72 millones de dólares, aproximadamente unos 56 millones de euros.

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Fue a su corta edad de 9 años cuando invertía centavos en las acciones, pasó por sus momentos de perder más dinero del que invertía, pero decidió siempre seguir adelante con la esperanza de ganar. El joven aseguró haberse inspirado en Paul Tudor Jones, un financista que logró llegar a ser uno de los más ricos de los Estados Unidos.

Mohammed ha comprado ya su propio departamento en la ciudad de Manhattan aunque convivirá con sus padres hasta que tenga 18 años. Actualmente vive en el barrio de Queens, sus padres son inmigrantes y llegaron al país desde la India. A sus 9 años el joven realizaba pequeñas inversiones en el comercio de petróleo y de oro, cada vez fue perfeccionándose más en el asunto hasta lograr entender cómo funciona el mercado financiero.

"¿Qué hace que el mundo gire? El dinero.

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Si el dinero no fluye, si las empresas no siguen adelante, no hay innovación, no hay productos, no hay inversiones, no hay crecimiento, no hay puestos de trabajo" aseguró Mohammed quien durante sus recreos escolares dedicaba su tiempo a analizar tácticamente al mercado para buscar las mejores oportunidades donde invertir. Él no duda en darse todos los lujos que están a su alcance, realiza fiestas que luego sube las imágenes a las redes sociales para compartir con todo el mundo, organiza partidas de póker, bailes con hermosas mujeres, cenas ostentosas con amigos y demás lujos que sólo aquel que sea millonario podría darse.