Desde hace unas semanas, el precio del barril de petróleo está bajando hasta mínimos que hacen recordar precios del siglo pasado. Eso, a priori, debería hacer que nuestros bolsillos se alegraran al ver bajar sorprendentemente lo que pagamos por la gasolina y el gasoil de nuestros vehículos y sistemas de calefacción. Pero eso no lo vamos a ver.

El petróleo ha bajado de precio hasta en un 40% de lo que costaba hace apenas unas pocas semanas, pero los derivados del crudo, especialmente la gasolina y el gasoil, apenas han visto reducir su costo en un ridículo 14%. Esto ha hecho que los consumidores finales protesten por considerar un abuso que, cuando sube el petróleo, automáticamente sube la gasolina, pero cuando se producen bajadas no se ven reflejadas apenas en los bolsillos de los usuarios.

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Y con bajadas de esta índole, deberían haberse visto precios que estuvieran por debajo del euro, pero eso no se ha producido.

La Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC), en conjunción con el Gobierno, representado por los ministros de Industria, Manuel Soria y el de Economía, Luis de Guindos, ha declarado con rotundidad que las compañías petroleras están interfiriendo para que los descensos de precios no repercutan directamente al comprador final en la suficiente medida. Ante estas declaraciones, Antonio Brufau, presidente de Repsol, ha dicho que tenemos que olvidarnos de ver cómo el precio de la gasolina cae por debajo del euro, aunque el del petróleo siga bajando más.

Brufau dijo que el motivo que impide esa bajada es que la mitad del precio del combustible son impuestos, casi todos fijos, excepto el IVA, lo cual complica notablemente que la caída del precio del crudo repercuta considerablemente en nuestros bolsillos.

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Puso como ejemplo que si el litro de gasolina cuesta 1.59 euros con el barril a 100 dólares, si bajara hasta 10 dólares el oro negro, la gasolina se quedaría en 0.90 euros, y eso demuestra que la parte más importante de lo que nos cuesta llenar el depósito de nuestro coche se lo queda el Estado, no las petroleras. Y aporta más datos: dos subidas del IVA y otra de los impuestos especiales a los carburantes fueron afectando al precio final desde que empezó la crisis, lo que hecho que, como consecuencia directa, la mitad de lo que pagamos por ellos va directamente a Hacienda, siendo del 52.5% en la gasolina y el 46.8% en el caso del gasoil.

Antonio Brufau ha reconocido que le merece mucho respeto lo que dice el ministro Soria, pero que ni ellos ni nadie están abusando del mercado, que además quiso recordar el nuevo impuesto que ha sido aprobado por el #Gobierno, la llamada "tasa fracking", que graba la producción de hidrocarburos. Pero es lógico que los representantes del Gobierno carguen contra las petroleras, de cara a la galería: estamos acercándonos a una época preelectoral, y ya bastante maltrechas están las aspiraciones del partido en el poder para intentar repetir legislatura.

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Tienen que intentar recaudar votos sea como sea, y hacer ver que se ponen frente a las petroleras creen que puede servirles.