El prosecco es un vino espumoso italiano originario de la región italiana de Véneto, que compite en el mismo segmento de precios que el cava catalán. A diferencia de este, el espumoso italiano no se elabora por el método tradicional champeniise, donde se realiza una segunda fermentación en botella, sino que esta se realiza en tanque. Sin embargo, al consumidor no parecen importarle demasiado estos aspectos de su proceso de elaboración, pero si valora que se trate de un vino fácil de beber, ligero y con sabores afrutados.

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Últimamente el sector del cava catalán ha estado preocupándose por la expansión de los cavas extremeños, valencianos o de Castilla-León, debido boicot de sus marcas. Mientras tanto el espumoso italiano ha ido ganando cuota, sobre todo en los mercados exteriores.

Las ventas de cava catalán en el mercado británico, que es el segundo mejor en el extranjero, cayeron durante el primer semestre del año. Por el contrario, las de prosecco se incrementaron un 40%. También cayeron un 17% las ventas de cava el año pasado. El belga es otro mercado importante para el cava catalán, el tercero en el exterior y también cayeron de 27 a 25 millones el número de botellas vendidas. En Estados Unidos las exportaciones del espumoso italiano crecieron un 30% durante el pasado año y en el mundo se exportaron en torno a 210 millones de botellas de prosecco, frente a los 160 millones de botellas de cava catalán.

Otro aspecto a tener en cuenta es que hace 10 años el espumoso italiano prácticamente era desconocido, pero la progresión de sus ventas a lo largo de este periodo de tiempo ha sido espectacular. Parte de su éxito se debe a que el consorcio que agrupa a las bodegas de prosecco (Consorzio per la Tutela del Prosecco) ha conseguido que se ponga de moda en muchos países, sobre todo en los anglosajones. Además ha logrado que los consumidores, sobre todo los jóvenes, no sólo lo beban en las celebraciones o en la Navidad. Para dichos consumidores un prosecco es como un cerveza, una bebida de consumo diario para las comidas, las reuniones con amigos o para beber por la noche.

Más que por el producto en sí, el éxito que en el mercado está cosechando este vino italiano viene de la maestría con la que han sabido venderlo. Gracias a ello ha tenido una exitosa distribución a nivel mundial, a la que también ha contribuido la amplia red de restaurantes, tiendas y distribuidores italianos que hay por el mundo.

Es por ello que los bodegueros del cava catalán están más inquietos con el prosseco que con el champán, al que nunca consideraron una competencia directa, al encontrarse éste en un segmento de precios superior al del cava. Sin embargo, el espumoso italiano compite en el mismo segmento de precios que el cava catalán y con unos costes similares. Por ello algunos consumidores de cava se están pasando a prosecco y para evitar males mayores los principales productores de cava planean intensificar sus acciones de marketting, sobre todo en el Reino Unido.