Ha saltado un nuevo escándalo sobre el tema de la gestión de Caja Madrid. Como algunos expertos ya predijeron cuando se hicieron públicos los datos de las tarjetas "black" que disfrutaban varios de los directivos de la entidad bancaria, ese asunto era solamente la punta del iceberg, y siguen saliendo nuevas informaciones que vienen a sumarse a la cantidad de dinero extraído de forma ilegal por los que formaron su junta directiva.

El Fondo de Reestructuración Ordenada Bancaria (FROB) le ha notificado a la Fiscalía General del Estado que le va a enviar un expediente en el cuál se hace referencia a las retribuciones percibidas por la alta dirección de Caja Madrid después de ser nacionalizada, entre el 2007 y el 2010.

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Son nueve miembros del comité de dirección de esa época, los cuáles se habrían embolsado una cantidad que podría alcanzar los casi 15 millones de euros en sueldos irregulares, cifra que es muy similar a la que se defraudó mediante el uso de las tarjetas conocidas como "black" que utilizaron los directivos de la entidad bancaria.

Este expediente analiza hasta cuatro tipos diferentes de acciones irregulares. Una de ellas es el aumento de los sueldos de hasta un 26%, superior a lo previsto, lo que posteriormente alteró las indemnizaciones que alcanzaron cifras astronómicas. La segunda es que no hay documentación en que se re fijen cuáles eran los objetivos que tenían que seguir estos altos directivos para poder disfrutar de estas compensaciones millonarias. En tercer lugar, el expediente señala que se ha detectado que, la parte que superaba el límite de ingresos, se enviaba a un plan de pensiones para evitar el gran impacto fiscal que ello podría producirles y así no se pasaba al siguiente tramo del IRPF, con el consiguiente ahorro en impuestos.

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O sea, una #Evasión fiscal en toda regla. Y por último también han sido detectadas posibles irregularidades en la extinción de diferentes contratos de altos directivos, así como el pago de varios conceptos que se les hicieron por este motivo, especialmente entre el 2009 y 2010.

El perjuicio económico alcanzado por el último punto, el pago de indemnizaciones por extinción de contratos de altos directivos, podría ser de hasta más de 9 millones de euros. Y esto no ha hecho más que empezar. Por eso, cuando se descubrió el pastel de las tarjetas "negras", todos salieron pidiendo disculpas y poniendo caritas de niños buenos, al más puro estilo juancarlista con su, "Lo siento, no volverá a suceder", porque sabían que si se seguí escarbando se podrían encontrar muchas más "bolsas de basura" escondidas en su historial, y se pretendía evitar a toda costa. Pero ya empiezan a salir a la luz pública. ¿Con qué cara volverán a salir los señores Blesa y compañía ante las cámaras el día que les vuelvan a preguntar sobre su gestión al frente de Bankia y Caja Madrid? Supongo que con la de siempre: una más dura que el hormigón armado.