¿En qué se gasta el dinero destinado al mantenimiento de nuestra democracia? Tras ver durante años como ha mermado el poder adquisitivo de las familias y de cómo se han reducido los presupuestos sociales, quizá moleste un poquito más ver, que los ciudadanos son los únicos que realmente se "aprietan el cinturón". Mientras tanto, nuestros políticos, en su mayoría, disfrutan de unos privilegios sumamente elitistas.

Juzguemos por nosotros mismos, según la información que nos daba Público.es esta mañana, los españoles gastaremos la friolera de 19 millones en pagar los sueldos y los complementos salariales de nuestros diputados.

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En realidad, el coste mensual de cada parlamentario nos cuesta a los españoles y residentes en nuestro país, una media de 4.500 euros, aunque esta cifra es variable según el cargo que ostenten. Todos los trabajadores, asistentes y comisionarios se llevan además más de 7 millones. En total, la suma de la partida para concepto de retribuciones y complementos para todos los que trabajan y también para los que "hacen como que trabajan" en el Congreso, asciende a 35 millones y medio.

Si su sueldo les pareciera poco, los diputados, ayudantes, asesores y de más personal, disfrutan de descuentos cuantiosos en numerosos servicios que hacen que no tengan que pagar prácticamente ni un duro de su bolsillo.

En cuestión de transporte por ejemplo, se destinan nada más y nada menos que 22 mil euros al año por diputado.

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En esta partida se incluyen también aquellos desplazamientos que últimamente han creado tanta polémica, de los que los ciudadanos no conocemos si son de carácter personal o laboral. Recordemos, que aún tras la Ley de Transparencia, nuestros congresistas no tienen por qué justificar estos traslados ante la ciudadanía.

Los señores diputados ni siquiera tienen que pagar el aparcamiento, pese a que en todas las ciudades españolas no paran de crecer los aparcamientos privados y la odiosa "zona azul". Algo que los ciudadanos deben pagar pese a abonar ya una variable cifra anual a los Ayuntamientos en concepto de circulación de los vehículos. Pero nuestros diputados no deben preocuparse por cosas tan mundanas, pues disfrutan también de coches oficiales con chófer y todo.

Si queremos darle otra vuelta a la tuerca, los españoles también tenemos que pagarles las facturas de sus móviles y hasta el café que se toman en los plenos. Los diputados además, disfrutan de una cafetería subvencionada, gastos para papeleo y tienen acceso a clases gratuitas de idiomas, aunque después de escuchar a Ana Botella y su "a relaxing cup of café con leche…" no parece que le den mucho uso a este privilegio.

Después de esto, siguen perdiendo aún más su credibilidad cuando dicen que "todos" estamos sufriendo los efectos de la crisis o cuando Mariano Rajoy asegura que tenemos unas de las democracias más transparentes del mundo. Desde luego ellos sufrir, lo que se dice sufrir, no parece que sufran mucho. #Congreso de los Diputados