Con algunas lágrimas que derramó la primera niña que cantó la primera tabla, se dio inicio al sorteo de la Lotería de #Navidad, una tradición más que un juego, en el que a parte de la "ilusión de compartir los premios" que reparten en total 2.240 millones de euros, el Estado no recapacita en suprimir el 20% de impuestos para los premios mayores de 2.500 euros, un sistema que lleva ya dos años consecutivos con el único objetivo de incentivar la economía española donde el Estado nunca pierde.

La muerte de la duquesa de Alba, el día del encarcelamiento de Isabel Pantoja o la coronación de Felipe VI, fueron las fechas elegidas para invertir nuestros 20 euros en al menos un décimo de Lotería y tentar a la suerte entre los 100 mil números que giran en el bombo aunque la posibilidad de que un niño del colegio de San Ildefonso cante tu número y ser uno de los ganadores sea más difícil y complicado que encontrar un trébol de cuatro hojas.

Anuncios
Anuncios

¿Pero qué tiene entonces ese sonido especial de las bolas hechas en maderas de boj y grabadas en láser circundando constantemente dentro del bombo? Tradición. Desde 1812 son 202 años que la Lotería de Navidad forma parte de nuestras vidas y la de mayor participación provocada principalmente por un "efecto arrastre" en el que economistas e investigadores coinciden que jugamos "por si acaso", un motivo justificado por el miedo a ser el único que NO nos toque en nuestro círculo social.

Desde el punto de vista del Estado, este hecho les aporta un beneficio generado principalmente por familias de economía media y baja, envuelto en un papel de regalo que esconde la contribución a los Presupuestos Generales del Estado y que este año espera recaudar unos 3.600 millones en ventas además del 20% de los premios a partir de 2.500 euros, un 20% impuesto desde hace dos años para una lotería nacional que al compararla con Suecia por ejemplo, está libre de impuestos.

Anuncios

Dentro de esta estampa navideña que encarna la realidad económica de un país conmovida por la tradición, la corrupción tampoco podía faltar, dentro de los miles de casos de engaños y falsedades ocurridos en el sorteo anual, destaca la extrema suerte de Carlos Fabra, el expresidente de la Diputación de Castellón, que ganó siete veces los premios más importantes durante 11 años, una investigación finalizada recientemente con cuatro años de cárcel para el político y empresario por tráfico de influencias y cohecho, aunque no siempre se cumpla la pena en su totalidad y los casos de corrupción se alivien con permisos justificados.

En fin, la Lotería de Navidad sigue y seguirá siendo importante tanto para la economía de nuestro país como para las familias que arriesgan a ganar con una pequeña o gran inversión, de allí la frase elegida por Loterías y Apuestas del Estado para este año "El Mayor Premio es Compartirlo", así sea por tradición, por costumbre, por "arrastre", sin embargo la alegría de los ganadores del Gordo con 400 mil euros al décimo no se lo quita nadie ni la propia Hacienda, preguntémosle a las familias que lograron hacerse con un billete impreso en la Fábrica Nacional de Moneda y Timbre numerado con el 13.437 y que hoy brindan con champagne.

Anuncios